Talasoponiente empieza a chapotear. Pese a que aún no ha sido inaugurado de forma oficial, el centro de talasoterapia de Poniente ya se encuentra en funcionamiento, al menos en gran parte, si bien por el momento su apertura es limitada, con un acceso controlado sólo para socios y previa citación por parte del centro. Según explicó el director de la instalación, Juan Carlos Menéndez, desde el 26 de septiembre los socios que ya han formalizado el trámite de realizar la fotografía para el carné del centro -más de 4.000 hasta ahora, y otros 2.000 aún pendientes- están siendo invitados a visitar las piscinas antes de su apertura al público general. Esta oferta, explicó el director, tiene un triple objetivo: que los socios puedan probar ya las instalaciones, evitar la masificación que supondría que todos fueran a conocerlas a la vez el primer día de apertura, y recabar sus sugerencias sobre el estado del centro y qué se debería mejorar.
Por el momento los usuarios han hecho notar a los responsables del centro la carencia de varios elementos que consideran importantes, como por ejemplo bancos para poder descansar al salir de las piscinas y perchas en los vestuarios. «Son cosas muy simples, pero de las que no nos hemos dado cuenta». De momento las sugerencias ya han motivado el cambio del suelo del gimnasio y la reforma de algunas escaleras que resultaban difíciles de subir para los niños. Pero hay más.
EL COMERCIO visitó ayer las instalaciones y pudo conocer de primera mano algunas de las reclamaciones de los usuarios. Ángeles Martínez, por ejemplo, considera imprescindible «que abran una ludoteca para los niños», puesto que son muchos los socios que acudirán con toda su familia. Cristina Rodríguez, por su parte, lamentaba que «no haya ninguna piscina que te cubra del todo». Laura Fernández, usuaria habitual de balnearios como éste, mostraba su temor a la masificación que puede sufrir el centro, «porque ahora que podemos entrar sólo unos pocos ya estamos apretados».
La inauguración de Talasoponiente, un acto que será meramente protocolario, no coincidirá necesariamente con su apertura al público general. Esta llegará cuando sus responsables consideren que se han realizado las reformas necesarias para adecuarlo a las peticiones de los usuarios.