Iván Cuéllar se trajo de Mallorca doce puntos -nueve de ellos de sutura y tres por la victoria- y un fuerte dolor de cabeza, aunque el desenlace del encuentro ejerció un efecto balsámico sobre la maltrecha testa del futbolista rojiblanco. Gajes del oficio. Parecía que con el pitido final había terminado una guerra más que un partido.
El guardameta extremeño, uno de los mejores sobre el césped del Ono Estadi, aún lucía ayer algunas secuelas del encontronazo que tuvo en la segunda parte con Webó. El incidente le produjo un aparatoso corte, que fue remediado con máxima celeridad por Gonzalo Revuelta, quien le colocó una visible venda que casi le tapaba el rostro para frenar la hemorragia. «Intentaron graparme, pero no podían y tenían que hacer algo para que no se viera la sangre porque el árbitro me quería cambiar», recordaba ayer el portero emeritense, antes de comentar, a modo de anécdota, que «ha sido la primera vez que me han hecho algo así. ¡Ni de pequeño!, y eso que era muy travieso».
El guardameta del Sporting, que ayer a mediodía aún no había tenido oportunidad de ver la jugada que le hizo finalizar el encuentro de una forma casi heroica, relataba con humor su dolorosa experiencia: «Sangraba bastante y los compañeros que se acercaban para darme ánimos veían esto y alucinaban. Deseaba que el árbitro pitara el final, porque íbamos ganando y quería conocer, además, el alcance del golpe».
La noche de Cuéllar se hizo más larga que la del resto de sus compañeros por culpa del mediático choque. Del Aeropuerto de Asturias al Hospital de Cabueñes. El cuerpo médico del Sporting decidió, nada más llegar a Gijón, realizarle un TAC al extremeño para descartar cualquier dolencia y confirmar el primer diagnóstico que se le había hecho en el Ono Estadi. La prueba terminó por tranquilizar al futbolista emeritense: «Estoy tranquilo, pero nunca se sabe con los golpes en la cabeza».
Pero más allá del incidente, que le tuvo a él como protagonista, estaba la victoria del equipo. La primera en Primera. Cimentada, además, sobre un brillante trabajo y una gran imagen. «Hemos ganado en confianza y en tranquilidad para la gente y la afición con estos primeros tres puntos», explicaba el futbolista rojiblanco al respecto. «Necesitábamos ese premio porque estábamos algo resentidos por lo sucedido frente al Villarreal y ya era hora de lograr esos puntos», insistía.
La entidad de los próximos rivales allana, sobre el papel, el camino que tiene que seguir el conjunto de Preciado en la Liga. Los grandes no serán una preocupación de los rojiblancos hasta el inicio de la segunda vuelta. Y, por eso, Cuéllar indicaba que «nosotros sabíamos que nos tocaban al principio (los equipos grandes), pero los hemos dejado atrás y ahora tenemos que aprovechar que ese L'Angliru lo tienen que superar otros para sumar el mayor número de puntos posible».
Sobre el parón que afectará el próximo fin de semana a la Liga, el emeritense opinaba que «se agradece después de una victoria para preparar bien el partido frente a Osasuna, pero si hubiésemos perdido la semana estaría llena de dudas».