Ocultaba entre copas su armería particular. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron la semana pasada al dueño de un bar de la calle de Eladio Verde, en Cimadevilla, tras encontrar escondidas en el interior del local varias armas blancas y de fuego, según informaron ayer fuentes policiales. En la operación los agentes se incautaron también de una pequeña cantidad de cocaína, si bien el detenido podría haberse deshecho de varias papelinas más minutos antes de la intervención policial.
El local había sido objeto en las últimas fechas de varias denuncias por parte de los vecinos del barrio, quienes aseguraban encontrarse prácticamente a diario frente al local con altercados y episodios violentos, posiblemente relacionados con el tráfico de estupefacientes. La propia asociación de vecinos de Cimadevilla se puso en contacto con la Policía para alertar del clima de inseguridad que se vivía en la zona. Según apuntaron fuentes de esta entidad, «es un local muy conflictivo, con el que hay muchos problemas de convivencia: se ven peleas, insultos a los vecinos...». Las quejas y denuncias fueron canalizadas al Grupo de Estupefacientes de la Comisaría de Gijón, que decidió investigar al dueño del bar.
El sujeto, de 45 años, era muy conocido en ámbitos policiales por haber estado encartado con anterioridad en varios asuntos relacionados con el tráfico de estupefacientes que, sumados a la comisión de otros delitos, elevaban el historial del dueño del local hasta las diecinueve detenciones.
A finales de la semana pasada varios agentes se personaron en el establecimiento para realizar una inspección en el transcurso de la cual localizaron, escondidas tras la barra del bar, varias armas blancas y de fuego. El arsenal incluía, según informaron fuentes policiales, una catana con una hoja de 49 centímetros, un cuchillo de tipo árabe de 17 centímetros de filo, un hacha de 12 centímetros y una pistola detonadora, con cargador y seis cartuchos.
Durante el registro los agentes se incautaron además de una pequeña cantidad de cocaína, si bien fuentes policiales aseguran que el detenido se había deshecho poco antes de «una cantidad importante de supuestas papelinas» que tiró por el inodoro. Pese a los esfuerzos de los policías, no pudieron recuperar estas pruebas.
Menores desamparados
En el momento de la intervención dentro del bar se encontraban tres menores de edad de nacionalidad marroquí en situación de desamparo, que según las declaraciones recabadas de varios vecinos de la zona eran clientes habituales del bar. Los agentes pusieron este hecho en conocimiento de la Fiscalía de Menores del Tribunal Superior de Justicia de Asturias.
El dueño del local se negó a prestar declaración en Comisaría y, tras pasar el sábado a disposición judicial, quedó en libertad.