«Hay que ser ambiciosos y pensar que podemos llegar lejos», señalaba ayer con contundencia Rafel Sastre tras conocer que el Numancia será el primer rival del Sporting en la Copa del Rey. Un torneo por el que los rojiblancos han vagado sin pena ni gloria en los últimos años. También porque la primera eliminatoria, cuando el equipo estaba en Segunda, era a un solo partido y no había oportunidad de réplica, ni tampoco de redimirse.
El conjunto de Preciado tendrá que viajar primero a Los Pajaritos -el próximo 29 de octubre- y la vuelta se disputará en El Molinón -el 12 de noviembre-. Entre medias, ambos conjuntos se tendrán que enfrentar también en la Liga. Será el 2 de noviembre.
El 'bombo' de la Copa fue caprichoso, pero complaciente con algunos 'modestos' que tendrán la oportunidad de medirse a los 'grandes'. No es el caso del Sporting, que se medirá a un equipo que, sobre el papel, está en su mismo planeta, aunque los números que cosecharon los sorianos en Segunda la temporada pasada -se mantuvieron en el primer puesto durante casi todo el año y lograron el ascenso a falta de cuatro jornadas- contradigan esta afirmación.
Por eso, Sastre insistía ayer, ante el optimismo de muchos, en que «el Numancia puede parecer de los rivales más asequibles, pero no hay que olvidar que fue el campeón de Liga el año pasado y que subió casi con la gorra». En esa línea, comentó que «será de los partidos más complicados, puede pasar cualquier cosa y será un error confiarse».
La plantilla rojiblanca está muy ilusionada este año con la Copa. Quiere romper el maleficio que le persigue sin tregua en las últimas seis ediciones, donde no pasó de primera ronda. Y, por eso, ayer en las oficinas de Mareo no se hablaba de otra cosa minutos antes del sorteo. Primero salían los grandes, los equipos que participan en competiciones europeas. Y más tarde, les llegaba el turno al resto.
El Sporting fue uno de los más 'remolones' y se hizo esperar hasta el penúltimo emparejamiento. Al final su nombre salió ligado al del conjunto numantino. Y Sastre, tras conocer al rival, se mostraba ilusionado y esperanzado con el futuro de los rojiblancos este año en la Copa. El defensa balear señalaba que «no es descabellado pensar que podemos llegar lejos, porque es una eliminatoria a dos partidos y de esta manera siempre se pueden tener más opciones y aspirar a alguna otra cosa».
Sobre la coincidencia en el calendario -Sporting y Numancia se enfrentarán en tres ocasiones casi seguidas, dos de ellas en diez días-, Sastre señaló que «nos conoceremos perfectamente, pero no hay que relajarse en el caso de que obtengamos resultados positivos. Cada encuentro será diferente». El mallorquín se mostró confiado en que «hay suficiente equipo para Liga y Copa».
Un torneo maldito
El Sporting tratará de romper contra el Numancia el maleficio que pesa sobre los rojiblancos en la primera eliminatoria de la Copa del Rey, aunque ahora, al entrar en dieciseisavos de final, la eliminatoria será a doble partido. En los últimos años, sólo en la edición de 2002, con Pepe Acebal en el banquillo, lograron pasar la primera ronda.
De las últimas nueve temporadas, el conjunto gijonés se ha ido a las primeras de cambio en ocho -en la otra lo hizo en octavos-. Pero no sólo eso. El Sporting no alcanza unas semifinales desde hace doce años, cuando cayó ante el Deportivo. El año pasado los de Preciado quedaron eliminados frente al Granada 74 en el reducido campo de Motril.
El Sporting sólo tiene un precedente con el Numancia en este torneo, aunque bastante nefasto. Fue en la temporada 1995-1996, cuando el conjunto soriano militaba en Segunda B y alcanzó, de forma épica, los cuartos de final tras dejar en la cuneta al conjunto gijonés, gracias a una victoria en Los Pajaritos (2-1) y a un empate en El Molinón (0-0).