«Estamos al borde del precipicio». Lo pueden decir más alto, pero no más claro. Los responsables de empresas concesionarias de automóviles asturianas que así opinan se encuentran atemorizados por las difíciles perspectivas de futuro que tienen por delante sus negocios. La mayor parte de los profesionales a los que consultó ayer este periódico hablan de resignación, fuerte descenso de ventas y futuro muy incierto. Alguno, sin embargo, es más optimista. Los que venden coches de gama alta se salvan por el momento.
El frenazo en las ventas llegó hace unos meses a la mayor parte de las tiendas de automóviles, pero es ahora cuando empiezan a sufrir realmente las consecuencias de la crisis. Protestan porque los fabricantes les obligan a comprar vehículos para no verse obligados a parar las producciones. «Nosotros -señalan- acumulamos cada vez más coches de kilómetro cero y esto es un desastre».
La peor crisis económica de los últimos ochenta años amenaza con llevarse por delante a sectores enteros del consumo. Entre estos se encuentra el del automóvil, que en Asturias resiste a la espera de tiempos mejores.
Los datos son inapelables. El pasado mes de septiembre, las matriculaciones de coches en Asturias registraron una caída del 27,8%, hasta situarse en 1.427 vehículos vendidos. Esta caída, sin embargo, fue inferior al descenso del 32% registrado en el mercado español. El comportamiento negativo de las ventas de vehículos en Asturias se debió, especialmente, al descenso de las de todoterrenos, que registraron un retroceso de un 39,3%, situándose en 97 unidades vendidas. Por su parte, las ventas de turismos cayeron un 26,8%, al contabilizar un total de 1.330 vehículos matriculados en el mes de septiembre. El segmento de vehículos industriales registró una caída del 50% con respecto al mismo mes del año anterior, con una cifra total de 172 matriculaciones.
«Ventas ficticias»
«El mes de enero ya fue malo, pero todo se precipitó durante el segundo trimestre de este año, hasta llegar a la situación en la que estamos ahora», dice el director comercial de Autoprin, Antonio Ares, mientras muestra la gran sala de exposiciones de su establecimiento repleta de vehículos y vacía de clientes.
Antonio Ares tiene coches de las marcas Opel, Chevrolet y Cadillac, y se queja de que además de vender poco tiene que resistir la presión de los fabricantes para no parar las cadenas de producción. «No sólo hay escasas ventas sino que, además, estamos sobrecargados de stocks, es decir, coches de 'kilómetro cero', que son ventas ficticias». En el lado positivo, Ares señala que los vehículos son ahora más baratos, lo que supone un importante aliciente para los compradores».
Para Juan López, jefe de ventas de la empresa García Rodríguez Hermanos, en Gijón, concesionaria de los vehículos Nissan y Fiat, «la incertidumbre y la preocupación de los clientes son ahora los principales enemigos de un sector que está recibiendo muchos palos». López añora los viejos tiempos en que los clientes entraban con fluidez en su su tienda, pero cree que un pequeño empujón en estos momentos críticos podría ser muy importante. En este sentido, critica con dureza el plan VIVE, puesto en marcha por el Gobierno, y señala que desde que entró en vigor sólo se produjeron 18 operaciones, lo que es «irrisorio».
«Esta asumido»
El jefe de ventas de la empresa Nortemotor, concesionario de Renault, Jesús Prieto, mantiene una posición mucho más pragmática que sus compañeros. También ante un amplio espacio de exposición sin clientes comenta que «a día de hoy tenemos asumida la situación y ya trabajamos para el futuro. La crisis no nos ha cogido por sorpresa. No es la primera que afrontamos una y estamos preparados para superarla». Prieto señaló también que «tenemos asumido que a final de año habrá un descenso de ventas de alrededor del 30% y ahora esperamos a que pase el temporal con campañas, para no perden más. Preferimos no hablar de crisis».
Jorge Luis Sánchez, director comercial de Astur Wagen, que vende Audi, se muestra mucho más optimista, ya que «nosotros crecemos respecto al pasado año y nuestra caída de ventas se sitúa en sólo el 2%». Sánchez estima que «aunque tenemos coletazos, creemos que no nos ha llegado de lleno la crisis». «De todas formas -señala- añoramos la época anterior en la que los clientes tenían que esperar hasta cinco meses para recibir su coche».