Las obras del pozo de tormentas que la Empresa Municipal de Aguas construye junto al Museo del Ferrocarril ocasionarán, a partir del lunes, un nuevo corte de tráfico. En esta ocasión la vía afectada será la avenida de Juan Carlos I, que quedará cerrada al tráfico en su último tramo. Los vehículos serán desviados por Mariano Pola, que deberá para ello cambiar el sentido de la circulación entre el Palacio de Justicia y la plaza del Padre Máximo González.
La medida afectará a unos 9.800 coches al día, los que se calcula que circulan por esta vía de la ciudad. Además, el corte se prolongará durante un mes aproximadamente, aunque la Empresa Municipal de Aguas confía en que finalmente pueda ser menos el tiempo necesario para llevar a cabo los trabajos. Por las molestias que se entiende causará este nuevo corte de tráfico, la EMA ya ha comenzado a buzonear en los inmuebles de la zona más afectada. Mediante unos folletos, la empresa informa del corte y advierte de que «trabajamos en beneficio de todos, disculpen las molestias».
Este cierre llega después del que sufrió Marqués de San Esteban durante seis meses y sin que cesaran las protestas vecinales y de los comerciantes. También estuvo cerrada al tráfico la calle de Pedro Duro, en el tramo comprendido entre Marqués de San Esteban y Rodríguez San Pedro. En cualquier caso, el corte de Juan Carlos I será mucho más corto.
En la información que se está remitiendo a los vecinos de la zona, la EMA facilita los teléfonos de atención al usuario de la empresa municipal, así como una cuenta de correo electrónico a la que poder dirigirse. Toda información es poca cuando se trata de una obra que ha causado más de una protesta y que incluso ha adaptado su sistema de ejecución para evitar en la medida de lo posible los ruidos y las molestias a los inmuebles más cercanos.
Un año de trabajos
El motivo de esta medida es la conexión a realizar entre el colector de la propia avenida de Juan Carlos I, que es donde realmente comienza el de Marqués de San Esteban, con el depósito de aguas que dará servicio a toda la cuenca central de Gijón. Hace un año que comenzó la compleja obra que incluye la construcción de dicho colector y del pozo de tormentas y que cuenta con un presupuesto de algo más de 11 millones de euros.
El pozo, técnicamente denominado depósito de retención de agua de tormentas, será algo así como un edificio de cuatro plantas, pero bajo tierra. La primera estará destinada a un aparcamiento; la segunda, la que se llenará más a menudo (entre ocho y doce veces al año) y las dos últimas, a las que llegará el agua sólo en contadas ocasiones. Tendrá una capacidad de 26.000 metros cúbicos, lo que equivale a 16 piscinas olímpicas. Lo normal es que sólo se llene la primera planta, en la que caben 2.900 metros cúbicos, cuando el colector de Juan Carlos I que ahora se va a conectar esté al borde de su capacidad. El objetivo es que eso pudiera comenzar a ser así a partir de enero de 2009.