La Universidad Laboral en su versión de la media luna va cobrando forma. El proyecto denominado 'Al-Andalus Siglo XXI', concebido por un grupo de profesionales gijoneses, ya ha sido presentado a las principales firmas promotoras de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). El arquitecto Sergio Barragán y el ingeniero de Minas Alberto Gago lo dieron a conocer hace dos semanas en el marco de la feria Cityscape Dubai y de un importante congreso internacional de arquitectura.
La documentación entregada a los promotores dubaitíes publicita la posible recreación 'mozárabe' de la Ciudad de la Cultura de Gijón, de un tamaño cinco veces más grande, como «punto de encuentro para profesionales, intercambios culturales, eventos sociales y lugar para la oración». Los plazos de ejecución del centro cultural están acotados entre 2010 y 2020. O, lo que es mismo, hay obra para una década.
Para afrontar esta magna obra los técnicos asturianos implicados incluyen como principal bagaje los quince proyectos de reforma realizados en la Laboral de Gijón para el Gobierno del Principado, que han supuesto una inversión total de 80 millones de euros.
La singular propuesta arquitectónica es, tal y como adelantó EL COMERCIO, 'trasladar' al desierto del Golfo Pérsico -concretamente al extrarradio de Dubai o de Abu Dhabi- todos los elementos del conjunto monumental de Luis Moya. pieza a pieza, aunque sustituyendo motivos cristianos por otros de contenido islámico.
El proyecto no se limita a reproducir íntegramente la Laboral, sino que va aún más allá y extiende la transformación al gusto de la cultura musulmana a otros equipamientos de la parroquia de Cabueñes como el Intra, el Parque Científico y Tecnológico, el tanatorio y el Hospital. «El lema es 'think big'». Así, se podría llegar a construir, según las estimaciones de Barragán y Gago, «una macrociudad autárquica» de cerca de 500.000 metros cuadrados en la Península Arábiga.
Ya más en detalle, la versión andalusí de la Laboral tiene prácticamente de todo y con tecnología punta. El patio monumental será el centro de oración y dispondrá de mezquita aneja. Los terrenos del Intra y los campos de fútbol en el proyecto de los Emiratos se reservan para formación con un centro de I+D y una parcela contigua de laboratorios con forma de jaima. «Sólo tienen un astillero y lo importan todo. Hace falta que empiecen a crear su propia infraestructura», apunta Barragán.
Mudéjar y tardorromano
La torre será también el punto más alto del futuro complejo musulmán y hará las funciones de alminar o minarete para llamar a la oración según el credo coránico. Se repiten a imagen y semejanza de la Ciudad de la Cultura de Gijón, aunque con «una simbiosis de estilo mudéjar con el tardorromano de Moya», el conservatorio, la escuela de artes escénicas, el edificio universitario. las amplias zonas ajardinadas, los pasadizos subterráneos, un centro de comunicación con estudios de radio y televisión como el ente autonómico asturiano y un hotel de superlujo, que acorde con el nivel de vida del país arábigo «será de siete estrellas».
También se conserva en el anteproyecto los talleres del edificio gijonés de Formación Profesional, aunque allí estarán dedicados a labores como caligrafía, alfombras y cerámica, entre otras. «El lugar del campo de hierba sintética será en Dubai o Abu Dhabi una gran alberca y la zona deportiva de la Laboral será reemplazada por establos y un hipódromo.
Los promotores contarán, asimismo, con lujosas dependencias en el recinto. El jeque o el regidor de la Ciudad de la Cultura de la media luna se alojará en la cabecera de entrada al recinto, con una altura equivalente a un quinto piso. La idea de trasplantar el edificio más singular de Gijón en los Emiratos Árabes, al contar con mucha más superficie de suelo que el conjunto de Luis Moya en Cabueñes, incluye la construcción de un helipuerto frente a la entrada principal. Unas instalaciones equivalentes a las del Parque Científico y Tecnológico gijonés se equiparán con un aparcamiento subterráneo y un área residencial. La parcela que ocupa el tanatorio, por su parte, acogerá el primer Museo del Petróleo, con espacios cubiertos y al aire libre. Y, por último, la parcela del Hospital de Cabueñes mantendrá los usos y albergará un gran centro médico. El planteamiento del grupo de prestigiosos profesionales a cuyo frente está Sergio Barragán y Alberto Gago es conseguir que el monumental centro cultural «sea energéticamente autosuficiente». Para ello, se proyecta construir una gran planta de energías renovables (solar, geotérmica, biomasa y biogas).
Búsqueda de un 'partner'
Las impresiones tras el viaje al Golfo Pérsico han sido positivas para la delegación gijonesa. No obstante, aún queda camino por andar para un proyecto aún en clave de esbozo, pero con los conceptos muy claros en planos. Alberto Gago explica que la idea de los técnicos asturianos que tienen sus miras puestas en Oriente Medio «es profundizar en lo presentado en el proyecto y conseguir que algún promotor asociado a los poderes políticos locales y a los grandes capitales internacionales, esto es con petrodólares, se ilusione y enganche con él».
La clave en un país donde los presupuestos de escándalo no amilanan nunca a la boyante industria de la construcción local es «ofrecer alicientes fuera de lo convencional, una particularidad que te distinga del resto y que añada a los proyectos matices superlativos». Todo ello lo reúne, según Gago y Barragán, su 'Al-Andalus XXI Century', que tiene una propuesta de construcción a base de piedra, ladrillo y adobe para diferenciarse de los grandes edificios de cristal que, cada vez más altos, se levantan en la zona.
Así, una vez establecidos los primeros contactos in situ con firmas inmobiliarias dubaitíes como Nakheel, Meydan, Masar, Merass Development y Eemar Properties, el paso siguiente es tener presencia en el país. Para ello es indispensable «encontrar un 'partner' (socio) generalmente inglés -los Emiratos fueron Protectorado británico- vinculado a la realeza a los jeques», asegura el ingeniero de Minas asturiano. Resulta fundamental porque las empresas extranjeras tienen importantes limitaciones en los Emiratos Árabes Unidos, ya que la mayoría del capital social (el 51%) lo tiene que conservar siempre una firma dubaití. Otra peculiaridad del régimen autocrático de esa región petrolífera es que no hay que pagar impuestos, así como la ausencia de Seguridad Social.
La inversión necesaria para reproducir la Universidad Laboral en uno de los dos polos más acaudalados del Golfo Pérsico no está cuantificada, aunque Gago y Barragán insisten en que el dinero no será obstáculo para un país acostumbrado a hacer cosas a lo grande.