«Garantizamos la sostenibilidad del sistema y nadie debe estar preocupado por que se dejen de prestar servicios». El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, hizo ayer una llamada a la tranquilidad después de que EL COMERCIO avanzase que el Servicio de Salud del Principado (Sespa) ha comunicado a los hospitales concertados de la región que la urgencia financiera de la Consejería de Salud es tal que no habrá dinero para pagarles, al menos, hasta febrero.
Mientras que el responsable de Recursos Financieros del Sespa, Manuel Cores, admite ante los gerentes de estos centros hospitalarios que la financiación «se les ha ido de las manos», la gerencia del organismo público guarda silencio. Un silencio tenso que situó ayer a Areces en la difícil tesitura de calmar la inquietud generada en los equipos directivos de los centros afectados por la decisión, entre los que se encuentran los hospitales gijoneses de Jove y Cruz Roja, el Sanatorio Adaro de Sama, el Monte Naranco de Oviedo, el de Avilés y el de Arriondas, que concentran a alrededor de 1.300 trabajadores.
El silencio de Quirós
El jefe del Ejecutivo autonómico aseguró que la sostenibilidad de la sanidad pública en la región está garantizada, al tiempo que recordó que el gasto sanitario supondrá, a finales de este año, el 40% del presupuesto autonómico, «un crecimiento enorme de los recursos», dijo, derivado de «la cantidad de prescripciones, de las tecnologías que se aplican o de la evolución de los medicamentos».
«Se darán ustedes cuenta de las enormes tensiones que hay en la financiación», argumentó Areces justo antes de afirmar que no hay que tener «ningún temor a que nadie pueda tener perjuicios» y de apuntar directamente a Ramón Quirós: «Es un ámbito que corresponde a Salud».
Pero la consejería evitó ayer dar explicaciones acerca de la precariedad financiera de su departamento, lo que abonó el terreno de la oposición, que pedirá la comparecencia «inmediata» en la Junta General del Principado de la gerente del Sespa, Elena Arias.
Así lo anunció el portavoz sanitario del PP asturiano, el diputado regional Carlos Galcerán, quien criticó la «situación caótica en la que está sumida la sanidad asturiana desde la llegada de Quirós», un caos que se pone de manifiesto, aseveró, «en la nefasta gestión de recursos humanos, materiales y económicos» y que supondrá que los hospitales «tengan problemas para pagar las nóminas y a los proveedores».
«Por lo que se ve, se han cepillado todo el presupuesto y ahora no pueden pagar», aseguró Galcerán en referencia a la partida destinada por Salud a financiar los costes de los centros concertados.
«Esta partida del Sespa para atención sanitaria por medios ajenos asciende, en 2008, a 103 millones de euros», apuntó Galcerán, que puntualizó que «los hospitales presentan la factura a mes vencido y tienen que cobrarla puntualmente».
«De esos 103 millones, 27 sirven para pagar pruebas y tratamientos en clínicas privadas y los restantes 76 corresponden a los hospitales concertados, que dependen casi al cien por cien de la financiación del Sespa», concluyó Galcerán, que instó al Sespa a que «tome medidas urgentes para evitar que estos hospitales estén sin financiación hasta febrero, lo que generaría aún más caos».