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Algunos azares van de la mano. El sorteo extraordinario de Navidad reprodujo ayer, casi al centímetro, el panorama futbolístico nacional. Barcelona arrasó con el Gordo al vender 188 de las 195 series en liza del 32365 en dos administraciones de lotería de Las Ramblas y Sant Quirze del Vallés. Y Madrid se consoló con el Segundo íntegro, despachado en el centro comercial Carrefour de la avenida de Andalucía (en el barrio de Villaverde), y una serie del primero. La Liga habla catalán este año y el bombo de la fortuna, redondo como un balón de reglamento, saltó de la calle Guzmán el Bueno de Madrid rumbo a la rival ciudad de Barcelona.
Fue un Gordo tardón el de 2008. Hasta las 11.59 horas no se dejó ver, pese a tener a toda España colgada de la radio y el televisor. El precedente era singular: el 06381 de 2007 que regó de millones Nava, Avilés, Llanes, Siero y Gijón, además de repartir series por toda España. ¿Volverá a caer en el Principado? ¿Volverá a ser feo y bajito? La expectación en tierra astur estaba más que justificada. Pero las dos preguntas que todos se hacían en la región tuvieron rápida y negativa respuesta.
El primer premio retornaba a una gran plaza lotera y lo hacía por la puerta grande; con un número bonito y terminado en cinco; tradición manda. Lo de Nava, claro está, había sido un espejismo, salvo para los agraciados, y las grandes ciudades sellaban un pacto de caballeros para repartirse el botín en un orden 'políticamente correcto'.
Un barrio obrero
Mientras algunos investigarán las conexiones entre esta correlación de fuerzas y las simpatías del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, futbolísticamente culé, otros se centraban en las siempre enternecedoras historias humanas de este sorteo 'anticrisis'. En Barcelona, en especial, la de esas 30 series que viajaron de Sant Quirze del Vallés al bar Sócrates de Sabadell, vendidos en participaciones a toda la modesta clientela del barrio obrero de Can Rull. O en Madrid, la singular historia del 78400 que los trabajadores del Carrefour de Villaverde vieron llegar y marchar, delante de sus narices, sin apenas poder comprar un décimo entre todos. El número lo adquirió casi al completo una editorial afincada en Las Rozas, Wolters Kluwer, y de sus oficinas se volatilizó al millar de empleados que tiene dispersos por toda España. O sea, que el Segundo tocó y no tocó en Madrid.
Dos sorianos, dos premios
Pero el anecdotario bien podría encabezarlo Soria, donde se vendió íntegro el Tercero, 80076, y una serie del Gordo. El bar Gari repartió en su barra las 195 series del premio de bronce. Y su dueño, Ricardo Jiménez, se quedó con la friolera de 15 décimos. Pero no acabó ahí la cosa. La administración que distribuyó el Primer Premio está a 300 metros del bar y Ricardo, cómo no, tenía también un décimo del 32365. «Nadie está preparado para esto; nadie», reconocía el doblemente afortunado dueño del Gari, presa del júbilo, con la friolera de 1.050.000 euros en el bolsillo.
Otro empresario soriano, este sin identificar, llevaba ayer la cartera aún más hinchada. ¡Cinco décimos del Gordo y ocho del Tercero! Toma ya. Traducido a euros, 1.900.000.
En tiempos de crisis, estos dos afortunados jugadores se convirtieron, por artes del bombo, en objetivo prioritario de los emisarios de los bancos, que hicieron horas extras mañana y tarde con suculentas ofertas para quienes llevasen su dinero a tal o cual oficina. Tipos de interés del 8%, televisiones ultrasónicas, promesas de todo tipo con tal de engordar las cuentas de los bancos, que también saben, y cómo, de estrecheces en estos tiempos de desconfianza bursátil.
Alicante (Torrevieja), Jaén (Quesada), Guipúzcoa (Oñati), Orense (Allariz) y Zaragoza fueron los otros cinco territorios que lograron meterse una serie del Gordo en sus alforjas. Que la gloria también viaje a provincias, por favor, en esta España autonómica plural y solidaria, en la que Bilbao se llevó un Cuarto y Madrid el otro para compensar la espantada del Segundo. Con los ocho quintos y sus décimos a 5.000 euros las alegrías regaron la piel de Toro al completo, incluida Asturias.
Pellizcos astures
Cuatro de los ocho quintos premios hicieron escala en la región, dejando casi 2,5 millones. Sólo uno lo hizo en abundancia. La Favorita, en Oviedo, repartió 45 series del 56430, unos en ventanilla y otros a través del próximo bar Tormes. En Fuertes Acebedo, la número 22 vendió una serie del 36199. Al doblete carbayón se sumaron tímidamente Gijón -con una serie del 29127 en Magnus Blikstad 7 y otros 15 décimos del mismo número en la Cafetería Arosa- y La Felguera -con otra serie del 30227-. El listón estaba alto y la alegría supo a poco.

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