Agua y columnas. La Universidad Laboral recupera parte de su pasado. De un lado, los jardines históricos ubicados en la fachada Sur ya tienen sus fuentes a pleno rendimiento. De otro, las columnas romanas que adornaban el escenario del teatro y que, por necesidades de la obra de remodelación tuvieron que ser retiradas, han vuelto a sus orígenes. Eso sí, fuera del coliseo y como peculiar adorno de la nueva senda peatonal que rodea la Laboral. Se resucitan, de esta manera, elementos que formaron parte del emblemático edificio y de su historia, aunque muy pocos recuerdan funcionando las fuentes de las albercas de los jardines históricos.
Los problemas técnicos ahogaron, en su momento, los planes de Luis Moya. Ahora, medio siglo después, sus chorros ya lucen como soñaron tanto el arquitecto como el sevillano Javier de Winthuysen, que los dibujó como los del Generalife.
La obra de recuperación de los jardines históricos ha sido larga, compleja y rodeada de dificultades, incluso entre las empresas encargadas de los trabajos. Finalmente, aunque con un significativo retraso, ya están concluidos, y tanto las albercas de ladrillo como la nueva fuente construida en la entrada de la Laboral y la propia fachada principal lucen los juegos de agua y luz. Lo harán ya, salvo problemas técnicos de última hora, todos los días desde las nueve de la mañana hasta las doce de la noche. A partir de las seis de la tarde, el entorno también contará con iluminación. Por el momento, la zona no podrá ser visitada por el público ya que está vallada a la espera de ser inaugurada.
Canalizaciones
El proyecto de Alfonso Toribio Gutiérrez y del paisajista José Valdeón preveía un juego entre la vegetación, la luz y el agua, siempre respetando la filosofía de Luis Moya, incluso en aspectos técnicos como la recuperación del agua de lluvia a través de canalizaciones para crear un circuito interno basado de depósitos de agua y en una sala de bombeo. Básicamente, ese es el sistema de funcionamiento de los recuperados jardines y de sus juegos de agua, de la que, por cierto, se cuidan hasta los aspectos sanitarios. Ya no hay filtraciones y los ladrillos macizos cumplen con sus objetivo. Los trabajos han tenido un presupuesto de unos dos millones e incluyen un 'geiser' que puede llegar a lanzar el chorro de agua a más de quince metros de altura.
Además de los jardines, la obra de los aparcamientos exteriores de la Laboral empieza a tocar a su fin. De hecho, el estacionamiento que se encuentra en la parte posterior del centro de Formación Profesional y que dará servicio al mismo, además de al Centro de Arte, está casi concluido, a la espera de pocos detalles. Su extensión es importante hasta el punto de que permite el estacionamiento de 13 autobuses, 105 automóviles -5 plazas son para minusválidos-, 27 motos y 54 bicicletas. Todos los aparcamientos serán libres y gratuitos y al lado pasará el vial entre la avenida de Albert Einstein y el hospital de Cabueñes.
El aparcamiento que se construye al lado de la TPA, junto a la carretera del Intra, se terminará esta semana si el tiempo no lo impide. Allí habrá lugar para 164 automóviles (8 plazas de minusválidos) y 50 para bicicletas. Algo más se tardará en acabar el estacionamiento más próximo a la avenida del Jardín Botánico.
Como elemento peculiar de toda esta obra en el exterior de la Laboral, se recuperaron las columnas romanas del escenario del viejo teatro, que formarán parte de una senda peatonal como elemento decorativo. El camino aún no está concluido, pero las columnas ya están en su lugar, como un hito del viejo espíritu de la Laboral.