Será una experiencia única, aunque no se puede decir que irrepetible. El teatro de la Universidad Laboral, reinaugurado hace un año y medio después de una reforma integral, se convertirá los próximos días 1 y 2 de mayo en una peculiar discoteca, en la que sonará en directo lo más florido de la música electrónica nacional e internacional. Será la tercera edición del Laboratorio de Electrónica Visual (LEV) que, en las dos anteriores, tuvo su sede principal, la de los conciertos, en la cafetería del Centro de Arte. Este año, la gran novedad será que el escenario será el teatro de la Universidad Laboral, que se adaptará al efecto para mayor disfrute del público asistente.
La principal transformación consistirá en retirar todas las butacas de la platea, unas 800, dejando un espacio diáfano, en el que se podrá saltar y bailar, pero, eso sí, las normas no permitirán ni beber ni fumar. De esta forma, se consigue una mejor infraestructura para los grupos, incluida la acústica, aunque se tiene que pagar el 'peaje' de desmontar todo el patio de butacas y de ser extremadamente cuidadosos con una instalación nueva, con balaustradas de plástico, difusores en el suelo y zonas de madera que son especialmente sensibles para un auditorio de este tipo.
En este sentido, Jesús López, gerente de Recrea, sociedad que colabora con Datatrón en la organización del LEV, señaló a este diario que «las butacas no tienen por qué ser un inconveniente. Se van a retirar tranquilamente y se colocará un suelo técnico de goma especial, que tiene casi diez centímetros de espesor, transpirable y adaptado a interiores, para que no se produzca el menor deterioro. Luego, las butacas serán retiradas en dos días por una empresa especializada y almacenadas en cajas en una sala anexa. Hemos hecho pruebas y estamos seguros de que no habrá el menor inconveniente. De hecho, las butacas ya se pusieron pensando en la posibilidad de ser retiradas en algún momento por necesidades del espacio y no habrá problema alguno».
Un acontecimiento
Abundando en el tema, Jesús López señaló que «se puede crear con esta prevista transformación del patio de butacas del teatro otro gran aforo para poder desarrollar grandes eventos en Gijón y en este año y medio que llevamos trabajando en la Laboral estamos ya acostumbrados a este tipo de cambios que se hicieron, y se harán, si que causen ningún especial trastorno, eso sí, tomando todas las medidas necesarias en cuanto a capacidad y seguridad». La organización del LEV en la cafetería del Centro de Arte, como en las dos primeras ediciones, ocasionaba problemas de infraestructura, ya que se trata de una nave que, lógicamente, carece desde escenario hasta todo tipo de medios acústicos para los grupos. «Para Gijón y para Asturias, el LEV va a ser uno de los mejores acontecimientos musicales y para acogerlo y darle la mayor seriedad posible se va a hacer esta transformación del teatro aunque, por supuesto, a los espectadores no se les va a permitir ni beber ni fumar».
«No será problema»
La previsión que tienen los organizadores es que acudan cada día unas 1.500 personas, que deberán pasar controles en las puertas y que estarán vigiladas por un equipo de seguridad de ochenta miembros. Para beber o fumar habrá que salir a la calle, a la zona de soportales que se encuentra delante mismo de la puerta del teatro. De esta forma, se pretende cuidar al máximo el interior del coliseo, que está como nuevo, y recuperarlo en las mismas condiciones una vez que concluya el festival.
Sin embargo, aunque se adopten este tipo de medidas, parece complicado controlar un aforo tan importante de espectadores para los conciertos dentro del teatro que, como se citaba con anterioridad, se prevé que ronde las 1.500 personas. Los organizadores se muestran optimistas en este aspecto y han dado a Recrea todo tipo de garantías de que el nuevo coliseo no sufrirá daño alguno a consecuencia del festival.
Jesús López señaló que el LEV está «entre los mejores festivales de España y de Europa, junto con el Sónar de Barcelona, y nuestra obligación es apoyarlo aunque para ello sea necesario hacer algún esfuerzo extra. Celebrarlo en el teatro, sin butacas en la platea, no supondrá ningún tipo de problema».