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El ciclista del Rock Racing vence en el esprint final al oro olímpico y Tiago Monteiro alcanza el liderato

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La etapa más larga de la 53 Vuelta a Asturias dio como vencedor a Óscar Sevilla (Rock Racing), que doblegó en el esprint final de Gijón al asturiano Samuel Sánchez (Euskaltel), aunque lo importante es saber si Tiago Monteiro (Boavista), el nuevo líder, aguantará el tipo en el Acebo. Los teóricamente más fuertes le han recortado 25 segundos a sus 3.15 de ventaja, una diferencia que para muchos podría ser suficiente, pero que, de igual modo, deja abierto el abanico de ganadores a otros como Mancebo y Guerra.
El campeón olímpico demostró ayer su potencial, pese a que no tuvo esa chispa final para ganar. Sin embargo, su segundo puesto y el sexto de la jornada inaugural en Llanes dejan claro que aún le queda gasolina tras haber llegado de hacer a tope las clásicas más duras del calendario internacional.
Por todo ello, el corredor ovetense entra en buena lógica en los pronósticos finales, pese a que ha reiterado una y otra vez que no viene a disputar la ronda asturiana. Pero, conociéndolo, tampoco va dejar pasar su ocasión si la tiene.
La etapa, que se inició con tiempo desapacible, fue movida desde el inicio, cuando se formó un grupo de siete corredores: el llanisco Joaquín Sobrino (Burgos Monumental), David O'Loughlin (An Post Kelly), Markell Irizar (Euskaltel), Jesús del Nero (Fuji), José Luis Roldán (Andalucía), Francisco Pacheco (Contempolis) y Wilson Cepeda (Boyacá).
La diferencia que cogió en principio este grupo de ciclistas llegó a ser de 2.20 minutos. Pero el Rock Racing y los compañeros de Tiago Monteiro (Madeinox Boavista) tiraban fuerte atrás. En La Rebollada, puerto de tercera categoría, situado en el kilómetro 33,5, Cepeda encabezaba el grupo, con Sobrino, Irizar y Pacheco detrás. Todos ellos se frotaban las manos porque parecía que la fuga iba a prosperar, pero, en la subida a la Campa (kilómetro 131), se acabó una aventura que tuvo una duración de 120 kilómetros.
Fue en las duras cuestas de San Martín de Huerces, cerca de Gijón, donde se hizo la selección de la carrera, con Sevilla, Samuel, Montana y Guerra, además de Pardilla (Selección Española), Ángel Vicioso (Andalucía), Ribeiro (Liberty) y Txurruca (Euskaltel). Fue lo esperado porque, sobre el guión, era lo más complicado a pocos kilómetros de la línea de llegada.
Pero al borde de coronar el alto de la parroquia gijonesa, atacó con fuerza Héctor Guerra y sólo Samuel Sánchez pudo seguir por el momento a su rueda.
Ya en el descenso a Gijón hacia la meta situada en la avenida de Castilla, que estuvo abarrotada por numeroso público que seguía la carrera a través de una gran pantalla que ofrecía la transmisión de la TPA, Samu, Montana y Sevilla dieron alcance a Guerra y los cuatro se jugaron el triunfo de etapa.
El de Ossa de Montiel fue el más fuerte, pero fue emocionante porque el oro en Pekín se perfilaba como el favorito por su estado de forma y porque volvería así a rememorar su triunfo en 2006. Pero, al final tuvo que conformarse con la segunda plaza.
Disculpas de Sobrino
En el inicio de la etapa, Joaquín Sobrino, que anteayer se quejó de que sus compañeros no le ayudaron a lograr el triunfo, pidió disculpas «por las formas en que me expresé, pero hay veces que uno prepara las cosas con mucha ilusión y explotas».
Hoy se disputa la tercera etapa, dividida en dos sectores. Por la mañana, el primero, de 88,7 kilómetros, entre Gijón y Avilés. Y por la tarde, el segundo, una contrarreloj de 14,2 kilómetros, con salida y meta en Piedras Blancas.

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