El casco urbano de Gijón cuenta en la actualidad con 92 zonas señalizadas para aparcamiento de ciclomotores y motocicletas, con un total de mil plazas. Pero el notable incremento en el número de este tipo de vehículos hace necesarias más zonas de estacionamiento y por eso el Ayuntamiento de Gijón ha decidido instalar otras zonas en cinco barrios de la ciudad. Estarán en las inmediaciones del Centro Municipal de El Coto, en el Polígono de Pumarín, en El Llano, en la piscina municipal de Moreda y en La Calzada. No obstante, hay que tener en cuenta que en lo que va de año ya han sido señalizadas 18 áreas de aparcamiento para motos y ciclomotores.
El Servicio de Tráfico y Regulación Vial puso en marcha este plan de señalización de plazas para motos en 2003 y desde entonces cada año se aumentó de forma notable el número de zonas. Y es que los ciudadanos se están dando cuenta de las facilidades de conducir una motocicleta o un ciclomotor por la ciudad en lugar de utilizar el automóvil. Si 2006 terminó con un censo de 7.000 ciclomotores y 6.592 motocicletas, 2007 acabó con 7.261 ciclomotores y 7.557 motos, mientras que el año pasado lo hizo con 7.344 ciclomotores y 9.126 motocicletas registradas en el censo móvil municipal.
Los ruidos
Pero no todo van a ser buenas noticias para los propietarios de los ciclomotores, que no se pueden descuidar, pues desde el Ayuntamiento de Gijón no se pretende cejar en el empeño de erradicar el mayor número de ilegalidades que se puedan cometer. Y una de ellas es el exceso de ruidos de los ciclomotores trucados, una vieja demanda de los vecinos, que han de soportar elevados niveles de ruido emitidos por los escapes libres de los ciclomotores.
Por ello, próximamente se presentará una campaña de control de ruido que se pondrá en marcha este mismo mes de mayo. Para ello, la Policía Local ya dispone de un sonómetro específico que controlará el nivel sonoro expelido. Y los agentes se pondrán duros, ya que cuando sea localizado un vehículo trucado y que sobrepase los niveles de ruido legales, será inmovilizado y trasladado al depósito municipal. De él sólo podrá salir en grúa y únicamente para ser trasladado a un taller donde sea reparada. Antes de volver a circular, agentes de la Policía Local comprobarán que han sido realizadas las correcciones necesarias tanto en el motor como en el tubo de escape. Si los agentes comprueban que las deficiencias no fueron subsanadas, no permitirán que vuelva a rodar por las calles.
El Ayuntamiento de Gijón pretende así dar las máximas facilidades para que los ciudadanos puedan usar y disfrutar de este tipo de vehículos, facilitándoles zonas de aparcamiento donde los vehículos estén protegidos de posibles golpes -las zonas señalizadas están separadas por monaguillos de las reservadas a los turismos-, pero también perseguir a aquellos que pretenden actuar de forma impune saltándose las normas.