
Barack Obama durante su discurso en El Cairo (Egipto). / Ap

Obama ha pronunciado un discurso histórico en la Universidad de El cairo. / Ap

La parte del discurso de Obama más aplaudida ha sido la
Bin Laden amenaza con una "larga guerra" contra los "infieles"
El líder de la red terrorista Al Qaeda, Usama bin Laden, ha hecho hoy un nuevo llamamiento a los musulmanes para que luchen unidos y a que estén preparados para una "larga guerra" contra "los infieles y sus agentes".
Así lo subraya en una nueva grabación emitida por una página web proislamista al tiempo que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, terminaba su discurso en El Cairo, en el que aseguró que lo que busca es "un nuevo comienzo entre Estados Unidos y los musulmanes de todo el mundo".
En la grabación, de 25 minutos de duración y difundida por la cadena de televisión Al Yazira, BinLaden advierte a los musulmanes de que no se alíen con cristianos y judíos porque dicha alianza anula su fe.
El Cairo, polémica elección
Según el general retirado Abdel Moeim Haikal, la visita de Obama a El Cairo puede dar nuevos bríos al papel de Egipto como mediador en Oriente Medio, tanto entre israelíes y palestinos como entre los mismos palestinos, profundamente divididos. "Egipto representa el eje del campo árabe moderado, y sus políticas reciben el apoyo de otros estados árabes e islámicos", ha apuntado el general retirado.
Pero no todos están convencidos de que, aunque fue difícil encontrar la capital adecuada, El Cairo haya sido una buena elección, especialmente por la posibilidad de que represente un respaldo al régimen de Hosni Mubarak, en el poder desde 1981 y acusado de violar los derechos humanos y políticos.
"Le guste o no, lo que el presidente Obama diga o haga en El Cairo demostrará el enfoque sobre derechos humanos de su Administración hacia el gobierno autoritario del presidente Mubarak", ha afirmado la directora para Oriente Medio de la organización Human Rights Watch, Sarah Leah Whitson.
Reconoce que el pueblo judío también ha sufrido y ha sido "perseguido", haciendo mención especial al Holocausto
Lamenta que "algunos musulmanes tienen la tendencia de medir su propia fe por su rechazo de la de los demás"
Egipto confía en que el presidente estadounidense pueda desatascar el proceso de paz en Oriente Medio
Obama vuelve a hacer historia. El presidente de EEUU ha dado un paso al frente en su empeño por estrechar lazos con el mundo musulmán. En el
discurso más importante y esperado de su gira por Oriente Medio, ha afirmado que "debe acabar este ciclo de sospecha y discordia" en las relaciones entre los estadounidenses y los musulmanes y ha ofrecido a cambio "un nuevo comienzo" basado en el respeto mutuo. La parte más delicada de su intervención, pero también la más aplaudida, ha sido cuando ha calificado la situación de los palestinos de "intolerable".
El mandatario hablaba así en su discurso desde la Universidad de El Cairo, en el que ha asegurado que "en tanto nuestra relación venga definida por nuestras diferencias, potenciaremos a los que cultivan el odio en lugar de la paz, y quienes promueven el conflicto en vez de la cooperación". A este respecto, ha prometido que su país hará frente "sin descanso a los extremistas violentos que representen una amenaza grave a nuestra seguridad". Para suavizar sus palabras, ha afirmado que se enfrentará al extremismo de forma "respetuosa", y en colaboración con las comunidades musulmanas que también se vean amenazadas. Con
frases del Corán, el Talmud y la Biblia ha reiterado su llamamiento a la paz.
Sin embargo, el momento más polémico ha llegado cuando ha asegurado que su país "no va a dar la espalda a las aspiraciones legítimas" de los palestinos a tener un Estado propio y ha prometido que el trabajará "personalmente" en ello con "la paciencia y dedicación" que requiere. En su esperado mensaje, Obama ha calificado de "situación intolerable" la actual de los palestinos que bajo la "ocupación" han sufrido "humillaciones diarias". Según el presidente estadounidenses, la solución de dos Estados que vivan "en paz y seguridad", beneficia "a Israel, a los palestinos, a Estados Unidos y a todo el mundo". En este sentido ha sido claro: "Quiero conseguir este resultado personalmente con toda la paciencia y dedicación" que sea necesaria. La
reacción de la Autoridad Nacional Palestina no ha tardado en llegar.
El sufrimiento de Israel
Obama ha reconocido que el pueblo judío también ha sufrido y ha sido "perseguido" y ha hecho mención especial al Holocausto, asegurando que quien lo niega es "ignorante y está lleno de odio", en una aparente mención al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. Por ello, ha advertido de que "los palestinos tienen que acabar con la violencia" porque, ha dicho "no lleva a ninguna parte". Al hilo de esto, ha reconocido que Hamas "tiene apoyo" pero también tiene que asumir "responsabilidades" y "reconocer el derecho de Israel a existir".
Otro punto esencial de su discurso ha sido la defensa de la "libertad religiosa", ya que, según él, es un factor "central" para la convivencia. En este sentido, ha asegurado que el Islam tiene una tradición de "tolerancia" y
ha puesto como ejemplo de ello a Al Andalus. "La libertad religiosa es central para la capacidad de las personas de convivir", opinó el presidente estadounidense. En el caso concreto del Islam, ha subrayado que "tiene una orgullosa tradición de tolerancia", aunque ha lamentado que "algunos musulmanes tienen la tendencia de medir su propia fe por su rechazo de la de los demás". A los países occidentales les ha pedido que "eviten impedir que los musulmanes practiquen su religión". En este punto ha elogiado el papel de Turquía en la Alianza de Civilizaciones. No ha habido referencias a España, que copatrocina la iniciativa tras una idea inicial del presidente Zapatero.
Reunión con Mubarak
Horas antes de su discurso, Obama se reunía con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, en el Palacio Quba. Ayer abrió la gira con una visita a
Riad.. Egipto y Arabia Saudí, las dos etapas árabes del viaje por Oriente Medio y Europa que comenzó ayer, integran junto con Jordania la lista de países moderados en el mundo árabe y están considerados como firmes aliados en la región de EEUU.
Con este viaje el presidente cumple con una promesa de la campaña electoral, en la que se comprometió a dirigirse al mundo musulmán desde una capital musulmana en sus primeros cien días de mandato. La visita se produce en una época de divisiones entre los países musulmanes, que separa a moderados, como Egipto, de la línea dura contra EEUU e Israel de países como Irán. La división, junto con las aproximaciones en Israel para resolver el conflicto, hacen que las ideas de la potencia más poderosa cobren una vigencia mayor, especialmente si se mantienen en el limbo los esfuerzos para alcanzar una paz en el conflicto palestino-israelí.