Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Ocio

SINIESTRO TOTAL

"Jorge Martínez (Ilegales) es uno de los mejores guitarristas y letristas que conozco"
17.07.08 - 17:48 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Julián Hernández: "Ahora estamos preparando un disco country sólo por pura cabezonería"
Julián Hernández y Javier Fernández Soto, (Siniestro Total) han publicado un nuevo álbum, "Qué parezca un accidente". FOTO: EFE
El grupo gallego Siniestro Total fue uno de los artistas invitados en el XIII Festival Derrame Rock de Pravia, patrocinado por EL COMERCIO, donde actuó por primera vez el 18 de julio. Su último trabajo ‘Que parezca un accidente' es un directo conmemorativo, grabado en el cine Salesianos de Vigo en 2006. Hablamos con el fundador del grupo Julián Hernández.
-En Asturias siempre habéis tenido seguidores muy fieles.
-Asturias ha sido siempre una referencia muy directa, primero por una influencia salvaje que es la de Ilegales. Jorge (Martínez) es probablemente uno de los mejores guitarristas que vi en mi vida, pero además, y es algo que se suele olvidar, es uno de los mejores letristas que conozco. Es un poco al contrario que lo nuestro. Hemos tocado en bares, salas, estadios de fútbol, plazas de toros. El margen de contacto profesional y musical con Asturias es enorme. Incluso hasta la inspiración. Hay por lo menos dos canciones que salieron en Oviedo. Una era ‘Cuenca minera', que me vino un tío en un bar por la noche y me dijo: ‘Oye, tío, tengo una frase para ti: cuenca minera, borracha y dinamitera'. Lo anoté y decidimos tirar por aquí. Y otra que se llama ‘España se droga', surgió en un concierto en que coincidimos con Jorge y me hablaba de un músico que había tocado con él, que tenía problemas de drogas y al que le dijo: ‘por mí, puedes meterte antimateria'. Me pareció una frase tan bonita. Para mí, Jorge es un maestro y una referencia crucial en el rock español. Hicimos una versión de Enemigos e Ilegales y yo creo que no les gustó a ninguno. Que se jodan.
-Debutáis en el Derrame Rock, que si por algo se caracteriza es por promocionar el producto nacional ¿Qué referencias tenéis del festival?
-No estuvimos nunca. Y los chavales de mi pueblo me preguntan por el Derrame y me dicen si no los podemos llevar en la furgoneta. El Derrame sí que tiene un prestigio por aquí, hay chavales que lo esperan todo el año como agua de mayo. Y es una referencia en el verano en Asturias, que siempre programó más conciertos. Ver a Little Richard en Gijón, son cosas que te marcan. Yo fui a verlo con el Josele.
-¿El concierto del Derrame va a tener un repertorio similar a la del último disco en directo.
-¡Ni de coña! Al acabar el concierto y sacarlo como disco, decidimos cambiar totalmente el repertorio, aunque siempre hay canciones que no hay tu tía. Es absurdo sacar un disco en directo y luego volver a tocarlo. Eso es un testimonio y ya está: que nos juzgue Dios y la Historia , como a Franco. Este nuevo repertorio se parece bastante poco, en estructura y en canciones que no habíamos tocado nunca. Va quedando muy bien.
-¿Seguisteis algún criterio para elegir las veintisiete canciones del último disco?
-Sí, pero no era un criterio para un disco, sino para el concierto, que era el final de la gira del año 2006. Cuando preparamos una gira, elegimos a ojo de mal cubero canciones de todas las épocas, pero que buscando un concierto divertido y con un ritmo interno. El final de la gira coincidía justo veinticinco años después en el mismo sitio, la misma hora y mismo el día que el primero de Siniestro. Nosotros siempre ensayamos algunas canciones de margen y las tocamos esa noche, porque era una fiesta. Lo grabamos para nosotros, no para sacar un disco, pero como Mikel (Clemente) empezó a hacer el documental, dijimos ‘pues venga, coño, lo sacamos'. Llo comentamos a BMG, nos contestaron que p´alante y ¡Viva la Pepa ! Así fue.
-O sea, que no estaba premeditado conmemorar esas bodas de plata con la grabación en directo.
-Estaba premeditado hacer una fiesta en Vigo, para nosotros y para las quinientas personas que cabían. Lo grabamos en el estudio-unidad móvil de Segundo Grandío, que había sido bajista de Siniestro, y se lo mandamos a (Joe) Hardy, el productor yanqui, que lo mezcló en Houston y nos lo mandó de vuelta. Sonaba lo suficientemente bien y tenía el suficiente buen rollo, y sobre todo nos gustaba como documento, porque lo copiamos directamente del ‘It´s alive', de los Ramones, que estaba grabado la noche de fin de año del 77. Que fuera un día, no un concierto directo trucado y grabado en varios ocasiones. Lo sacamos con todos los errores y fallos. Al final, igual hacemos un concurso para que la gente averigüe dónde están los fallos, porque me parece que hay pocos. Hombre, hay muchos, pero que se noten (risas) ya es otra historia
-Estilísticamente, ¿destacarías algún arreglo especial en las canciones de aquella gira que quedó registrada en este disco en directo?
-Lo que hicimos al empezar ese año 2006, y seguimos con ello, fue meter algún instrumento un poco más raro: una mandolina y cosas así. Y como era una fiesta en Vigo, subió a tocar David Rial, que es el trompetista que va siempre con (Jorge) Beltrán, y ya sonaba como una sección de viento. David también tocó el sintetizador y lo hace muy bien. Es un musicazo. Un criterio que seguimos fue: nada de invitados.
-Te iba a preguntar, precisamente, si no os habíais planteado invitar a Germán Coppini a cantar alguna.
-La historia era: nada de invitados (risas), más que nada porque es un topicazo. Miguel Costas estuvo en el concierto y Alberto Torrado, Germán Coppini y Segundo Grandío estaban fuera. Germán y Alberto viven en Madrid y Segundo estaba en Cataluña. La única pena fue que al día siguiente teníamos que tocar en Coruña, que está muy bien, pero la fiesta ya fue más en Coruña que en Vigo.
-¿Nunca sufristeis persecuciones fundamentalistas por el tema ‘Ayatola'?
-Jamás, qué tontería, de aquella no había estas cosas. Es, sobre todo, una cuestión mediática. Además, cuando las cosas pasan un poco de fecha, no hay ninguna opción; es que lo dijimos entonces. De hecho, la canción era una especie de ‘versión' de la letra de ‘Zapatos de gamuza azul' (‘Blue suede shoes', de Elvis): “Puedes hacer lo que quieras, pero no me pises mis zapatos de gamuza azul”. Además, la canción acaba diciendo ‘Ayatolah, mola'. La canción no es en absoluto ningún insulto. Es la visión que teníamos desde occidente de una historia emergente, con la perplejidad de un occidental, pero no juzgando. No había ninguna historia chunga. Nosotros tenemos muchas canciones sobre el Dios cristiano y podrían venir fundamentalistas cristianos. Sería ridículo.
-Muchos de vuestros coetáneos se están quejando todo el día de que no les hacen demasiado caso. ¿No son un poco llorones?
-Vamos a ver, yo creo que no puedes caer en lo mismo que achacábamos a los que estaban antes. Ha habido un montón de grupos desde la historia de la independencia y la nueva ola tremendos. Lo que no puedes hacer es ser es un quejica, y yo les quiero y me parecen buena gente. Mira, macho, si no nos hacen caso es que a lo mejor somos todos unos ‘desgraciaos'. Tienes que asumir también esa condición y no queda más remedio. ¿Tú has visto a Neil Young diciendo qué chungo algo? Todo lo contrario, le dedica una canción a Johnny Rotten o con los años graba un disco con Pearl Jam. Hay que ser consciente de que una cosa es envejecer y otra es volverte tonto del culo. Se puede trabajar con músicos más jóvenes, o más viejos. La edad significa algo, pero más que nada por la experiencia que hayas podido tener o, simplemente, porque tocas un poco mejor por pura cabezonería.
-¿A vosotros qué tal os ha ido en el nuevo milenio?
-Yo creo que especialmente bien. Cuando Segundo se fue del grupo para dedicarse al estudio, entró Óscar Avendaño, que es un increíble bajista y un gran compositor. En el disco con canciones originales ‘Popular, democrático y científico', hay cuatro canciones suyas. Y ahí hemos ganado un montón. Un grupo con tantos años podría estar cansado de mirarse las caras, pero la verdad es que la maquinaria funciona muy bien, estamos muy contentos y no hay ningún motivo para liquidar la historia. Ahora estamos preparando un disco de country por pura cabezonería. Antes de preparar las canciones, dijimos ‘el disco nuevo tiene que ser de country'. A ver cómo sale.
- No bajar la guardia y que lo que hagas tenga sentido, has declarado como clave para la longevidad del grupo. ¿Esa es la fórmula?
-Que tenga sentido para nosotros. Es como cuando la gente te critica el repertorio. Alguien tiene que tomar las decisiones, ¿y quién? pues nosotros. No nos quedan más güevos. En el disco country solamente tenemos un problema: hay muy poco country con saxofón y no vamos a echar a Beltrán por eso. Nos hemos animalizado lo suficiente, somos tan brutos y ‘subrreales' que podemos convivir componiendo, grabando y currando. Eso hay que aprovecharlo.
-Hay una leyenda urbana que dice que al principio los discos os los grababan otros.
-(Carcajadas) Esa fue muy bueno. La leyenda urbana la empezó Juanma del Olmo, de Los Elegantes, que lo comentó en una radio. En aquella época, había una pareja, una sección de ritmo formada por Javier de Juan y Manolo Aguilar, que eran batería y bajo, que grabaron todos, pero todos los discos que se grababan entonces, porque eran muy buenos técnicamente. En vez de grabar las 38 horas que tardaba un batería cutre, ellos lo hacían cagando leches. En discos de La Unión o lo que fuera. Y entonces Juanma comentó que el disco de Siniestro Total lo habían grabado Javier de Juan y Manolo Aguilar. Era algo imposible de creer, porque Javier de Juan era un batería absolutamente cósmico comparado con lo que yo tocaba. No tenía ningún sentido. No sé cómo coló. Siniestro sonaba mucho más cutre, pero sin pérdida de swing, que conste. Revisando los masters, ahí está Alberto Torrado y yo, que no tocaba muy bien la batería, pero el tipo no caía.
-¿No crees que el ingenio de vuestras canciones pudo en ocasiones solapar un poco la calidad y variedad estilística de la música?
-Coño, gracias. Si fuéramos más fanfarrones, a lo mejor tendríamos más consideración en determinados momentos, pero creo que hay que hacer lo que te sale. Como decía Chicarrón, cantante de Los Elegantes, las cosas hay que hacerlas buenamente, guapamente y sabiamente, o sea bien, bonitas y con inteligencia. Algunas veces, los mensajes y los eslóganes han tapado un poco el curro musical, que nosotros siempre hemos pensado que era muy importante. Nos hemos matado a trabajar en lo que es la música y en sonar como un grupo. También hemos cuidado las portadas, salvo alguna cosa espúrea que no hemos controlado nosotros, con diseñadores de puta madre o ideas muy claras, que no se pueden infravalorar. Pensamos que si somos un grupo de rock, tenemos que tocar como tal, con unos márgenes de actuación un poco más libres que un grupo de jazz, menos ‘super-mega-sofisticados' en armonía y ritmos, pero nunca perder comba. La actitud no tiene que ver con tocar mal. Mira Frank Zappa, nosotros hemos intentado tocar canciones de Zappa y te juro que es muy difícil. Hay un ejemplo que jamás hubiera soñado que pasara y que para mí son el paraíso de las influencias: los Sex Pistols. Pasaron de hacer un disco que cambió el mundo, con unas giras horribles y unos momentos caóticos, a reunirse sólo por dinero, cosa que me parece de lo más honrado. Y vuelven a hacer el mejor grupo del mundo. Eso se dice pronto.
-Y entre el público del concierto de los Salesianos de 2006, ¿había alguno que hubiera estado en el del año 1981?
-Sí, y además gente muy señalada, porque en el primer concierto tiramos unas octavillas por todo Vigo, que ponían solo Siniestro Total. Nadie conocía semejante cosa y no sé lo que pensaba la gente. Los despistados se cabrearon con nosotros, porque decíamos barbaridades, pero fueron también la gente de Rompente, que era un grupo de comunicación poética de vanguardia (Antón Reixa, Antón Patiño, Menchu Lamas….) Les pusimos a tirar octavillas dentro del concierto. Y ahí estaban todos 25 años después. Salvo Menchu Lamas, que sigue estando igual de guapa y de joven, todos los tíos estábamos mucho más viejos.

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS