Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Opinión

OPINIÓN ARTICULOS
Tuertos contra ciegos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
EN el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Y en las encuestas de valoración de los políticos, el que gana sólo puede considerarse como 'el menos malo'. En la escuela, un 5 era un aprobado pelado, que daba para pasar de curso sin honores y que, si se proyectaba hasta la selectividad, permitía entrar en carreras del tipo 'Filología tártara' o 'Ingeniería de cascabeles'. En política, un 5,12 da para mucho: significa ser el rey de la montaña, y que los más partidarios salgan a la calle a celebrarlo con voladores y entonen aún más altas sus loas y vivas a la madre que lo parió. La verdad es que tampoco conozco la mecánica de estos sondeos, y he de decir que no pierdo el sueño por ello. Los que sí lo pierden son los políticos, ávidos de ponerse el rótulo de «más valorado» o de que no les dejen muy escaldados. Esto sí lo entiendo: si ganas con un 5 raspado, al que pierda le deben dejar los mofletes colorados.

A mí, personalmente, viendo qué derroteros sigue la política, cada vez me parecen menos interesantes estas encuestas de valoración. Resulta más tentador conocer la opinión que tiene la población de asesores y técnicos, que son en quienes, realmente, recae el meollo de la gestión de los dineros de los contribuyentes. Así, los primeros ponen la mano y los segundos, la cara. Lo bueno sería poder valorar, por ejemplo, qué asesor tiene una mayor desproporción sueldo-carga de trabajo, o qué técnico sabe comerse mejor los marrones cuando los políticos han de esconderse en el burladero. Esos sí serían datos reveladores de la visión que tienen los ciudadanos de la política real, y podrían premiar a los implicados, si las circunstancias fueran propicias, con ovación y vuelta al despacho (los hay tan amplios que permiten cientos de actividades lúdicas con que matar las horas de tedio).

Pero, volviendo al tema de los próceres, que es el único índice que tenemos por ahora, es bastante revelador de la situación política en Asturias: aprueba, por los pelos, el 33%, y uno de ellos se acerca a lo que, en tiempos, se conocía como «muy deficiente». Lo malo es que, en vez de expulsarlos, pasará como en el colegio: que repetirán curso. Una y otra vez.

Vocento
SarenetRSS