Somos pues candidatos a quedar impregnados de la preocupación, de la obsesión incluso, haciéndonos pensar y parecer que no hay nada detrás de tan magna pantalla. Que les pregunten a quienes han pasado por tales circunstancias. Sin embargo es preciso activar recursos psicológicos como es el distanciarse mentalmente para no perder la perspectiva de las cosas. Es preciso también decidir mantener la tranquilidad en medio de tales tempestades, aunque resulte arduo. Es preciso mentalizarse de mantener la compostura y no descontrolarse emocionalmente más allá de ciertos límites, traspasados los cuales, podemos quedar desmoronados y destrozados emocionalmente con lo que ello supone.
Permanecer serenos significa no permitirnos que nos zarandee el viento hasta perder el control sobre nuestras reacciones. El impacto que nos hagan ha de estar en relación con la actitud mental que adoptemos. Si es una actitud de desesperación nos harán mucha mella. Si es de serenidad, aunque dolida, podremos superarnos de forma que las secuelas no sean graves. Por tanto, calma en medio de la desgracia y de la adversidad. Es difícil lograrlo pero no imposible. Lo grave sería la imposibilidad de remontar con ese estilo. No hace falta recurrir a la fe, aunque a algunos les sirva, basta con ser un poco razonables y no exponerse al deterioro personal que supone dejarse impregnar por el dolor, por la preocupación, por la obsesión, la impotencia y la desesperanza. Serenos en medio de cualquier tempestad, eso es lo deseable.





