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Opinión

CRÍTICA MUSICAL
Del cabaret al corral

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CON dos obras del 'género chico' comenzó el martes la Temporada de Zarzuela. Éxito de público que continuará -me dicen que este año se vendieron cuatrocientos abonos más que el pasado- en la temporada. Indudablemente, la Zarzuela tiene gancho, y además, esta colaboración con el madrileño Teatro de la Zarzuela, repercute en la calidad de los montajes escénicos y de la interpretación.

Este año se cumple el centenario del estreno de 'Las bribonas', un título nuevo en el Campoamor. ¿Género chico? ¿Género ínfimo? ¿Revista? ¿Bodevil? De todo esto hay en esta zarzuela olvidada de Calleja. Su finalidad es la muy honrosa de entretener y divertir. Para ello una música fácil, en la que se intercalan números de varietés, cuplés que los antiguos llamaban 'sicalípticos' y hoy decimos levemente picantes, algo de 'piernografía' tan del gusto de nuestros abuelos en los números de las vedetes y repeticiones, al final de cuplets actualizados, en los que no faltan alusiones a la fabada, a los carbayones, a don Gabino el Laico, nuestra Letizia o Fernando Alonso. Todo ello sobre una escenografía imaginativa de Amelia Ochandiano, en la que los cuadros escénicos se abren como si fuesen las páginas de un libro, y de la que entresacamos una buena y aplaudida intervención de Milagros Martín, en los tientos de 'Trini, la Jerezana' y una cómica actuación de Jesús Castejón, en el papel de don Higinio.

Frente al mundo del cabaret, el corral de vecinos en, más que un clásico, el clásico del género chico: 'La Revoltosa'. Ambientación tradicional, el patio o corral de vecinos madrileño, pero con sugerentes y delicados efectos luminosos, desde los cielos de Madrid, con el revoloteo de golondrinas a diferentes horas de la tarde, a los fuegos artificiales de la verbena.

En la 'Revoltosa' la orquesta juega, desde la obertura, un papel esencial que hilvana las distintas escenas de la obra. No se requiere una orquesta grande, pero sí flexible y clara. Ramón Torrelledó dirigió con tensión y brillantez a veces un poco bronca en la obertura, aplaudida por el público, y con contención durante el resto de la obra. Buena comicidad en los actores, entre los que cabe destacar la escena de Gorgonia (Eva Diago) y, especialmente, Cándido (Luis Varela en uno de sus papeles más propios), voces correctas, algo corta en Mari Pepa, potente pero con un ligero desajuste en el fraseo de su dúo pero muy entregada, en los protagonistas. En conclusión, una muy digna representación de 'la Revoltosa' de siempre.

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