
Por motivos que se desconocen, quizá debido a las fuertes rachas de viento que se registraban en esas horas en Vizcaya, la pieza de cristal se desprendió y cayó sobre el operario causándole la muerte.
El trabajador fallecido residía en Logroño y trabajaba para una contrata riojana, según CC.OO., que ha convocado para hoy una manifestación de protesta. El sindicato obtuvo esta información de los trabajadores de la obra.
Parece que las condiciones meteorológicas influyeron en el accidente, según el sindicato.
«Lo nunca visto»
«Lo nunca visto». Ésta era la frase más repetida ayer en numerosas poblaciones costeras de Galicia y el Cantábrico afectadas por uno de los temporales más intensos de los últimos años, con rachas de viento huracanado y olas superiores a los 11 metros. Aunque los daños son cuantiosos y se contabilizan en todo el litoral, fue el País Vasco la comunidad más afectada, con un trabajador muerto en Durango (Vizcaya) por el vendaval y al menos medio centenar de embarcaciones hundidas en San Sebastián, donde también se vio afectada la barandilla de La Concha. Los servicios meteorológicos prevén una mejoría del tiempo en las próximas horas, aunque las zonas afectadas tardarán bastantes semanas en recuperar la normalidad.
Decenas de vecinos de poblaciones costeras de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco se esforzaban ayer por intentar recuperar la normalidad en sus viviendas y negocios, afectados por inundaciones y destrozos a causa del temporal, que alcanzó su máxima intensidad entre la 6.30 y la 7 de la mañana, coincidiendo con la pleamar. Fue con la llegada de la luz del día cuando se comprobó la magnitud del desastre.
Una de las provincias más afectadas fue Guipúzcoa. Los efectos del temporal fueron especialmente visibles en San Sebastián. La barandilla de La Concha sufrió daños de consideración y la fuerza del mar dejó al descubierto bloques de piedras de una tonelada. Al menos medio centenar de barcos se hundieron en el puerto deportivo. El agua entró en las calles adyacentes y en la parte vieja, dañando el Ayuntamiento y llevándose por delante farolas, contendores, decenas de coches y mobiliario urbano. Garajes y bajos comerciales sufrieron inundaciones y el mercado de San Sebastián permaneció cerrado.
Peligro de vertido
El temporal partió, además, en tres el mercante que el jueves encalló en los acantilados próximos a la bocana de entrada al puerto guipuzcoano de Pasajes. Las alarmas se han encendido ante el temor de que se produzca un vertido, ya que el buque guarda en sus tanques 54 toneladas de combustible.
En Vizcaya, los puertos de Bermeo y Ondarroa fueron los más afectados. La marea rompió los 25 metros que quedaban del espigón del rompeolas de Bermeo, dañado el pasado 10 de diciembre y destruyó el pretil en otros 200 metros. Una situación similar se vio en Ondarroa.
Olas de hasta siete metros causaron cuantiosos daños en arenales de la costa de Santander. Varios hoteles y restaurantes ubicados en el barrio de El Sardinero sufrieron importantes desperfectos y parte de sus instalaciones se vieron inundadas. El agua hizo estragos en el aparcamiento de un hotel de la zona y llegó a desplazar los vehículos allí estacionados, llegando uno de ellos a atravesar los cristales del restaurante hasta quedar totalmente dentro de éste.
La costa gallega también vivió ayer una nueva jornada de temporal, con fuertes rachas de viento de hasta 132 kilómetros por hora y mar de fondo. La parte más llamativa la vivió La Coruña, en donde las olas, de hasta diez metros, batieron contra el paseo marítimo y provocaron la caída de unos 70 metros de barandilla. El agua, que sobrepasó la altura del paseo, arrastró a varias personas, con el resultado de tres heridos, con edades comprendidas entre los 64 y 74 años, que sufrieron contusiones; una de las heridas, una mujer de 66 años, sufrió una fractura en una pierna.





