
Según expuso Pastor, con esa nueva operación urbanística similar en planteamiento y dimensión a la de Roces, para la que Asprocon no tiene en este momento emplazamientos prefijados, se garantizaría «la continuidad de un mercado ordenado por el bien tanto de las empresas -del sector de la promoción y de la industria auxiliar de la construcción- como de los compradores y, en definitiva, de la economía local».
Los empresarios también están convencidos de que su posicionamiento mayoritario en el mercado de la vivienda protegida, que tiene limitada su tasación por ley, «permitirá que el precio medio de la vivienda en general se reduzca o baje» en la ciudad en los próximos años. Manuel Pastor remarcó que será una reducción del «precio medio aritmético», ya que las dos categorías o segmentos de mercado por separado -vivienda libre y vivienda sujeta a protección oficial- «seguirán actualizándose en función del Índice de Precios al Consumo (IPC)».
Sobre el reciente vuelco de las empresas asociadas en Asprocon en un segmento de la demanda anteriormente desatendido, el de los pisos protegidos, recordó que «el plan de vivienda regional 2005-2008 ya ha sido gestionado y es ahora cuando los promotores las empezamos a poner a la venta». A este respecto, remarcó también que para que los potenciales compradores puedan acceder a esas viviendas reguladas en su precio y compraventa, que tienen que destinarse única y exclusivamente a domicilio habitual y permanente, «es necesario el concurso de nuestro sector como agente promotor y constructor».
Dudas interpretativas
Y desde esa posición de agentes promotores de vivienda protegida, anunció el propósito de Asprocon de abrir, con la mayor celeridad posible, «los canales de contacto y diálogo que sean precisos», con la Dirección General de Vivienda del Principado, para clarificar todas las cuestiones de interpretación tanto jurídicas como de diseño, tramitación y comercialización de este tipo de pisos. El objetivo, en última instancia, dijo, es «evitar dudas interpretativas de la legislación y casos de posible inseguridad jurídica» en un terreno que hasta hace poco les resultaba bastante ajeno.
Pastor también adelantó que planteará en próximas fechas a su junta directiva la posibilidad de firmar un convenio con la Empresa Municipal de la Vivienda (Emvisl), para captar clientes en su registro de demandantes de pisos de protección oficial. «Sería una forma de colaborar con la Administración y también una buena opción para nosotros», valoró el dirigente empresarial, quien subrayó «la relación contractual» que se establece entre promotores y clientes de esta modalidad de vivienda protegida, distinta -recordó- a los pisos sociales que entrega por sorteo la Administración.
Pese a la creciente reorientación de la actividad de los promotores locales para satisfacer la demanda de personas y unidades familiares que no alcanzan a pagar los actuales precios de la vivienda libre, Pastor defendió la «convivencia» de ese mercado con otro tipo de pisos no regulados que constituyen «un bien de inversión que mantiene su precio y que generará a través del tiempo plusvalías».
Y hablando del mercado de vivienda libre, centró su intervención en el plan de vías y aseguró que durante la asamblea la directiva de Asprocon realizó un llamamiento a todas aquellas empresas interesadas en participar en el proyecto, «con el objeto de intentar una agrupación con capacidad suficiente para poder optar al concurso mediante el cual se adjudicará el suelo edificable».
«Ajuste y no crisis»
El presidente de Asprocon también aprovechó su comparecencia pública anual para ofrecer su visión de la supuesta crisis que viene sacudiendo a los mercados inmobiliarios español y asturiano desde mediados del pasado año.
Pastor explicó que existe una crisis de liquidez en el sistema bancario mundial que, conjuntamente con otros factores, repercute directamente en la actividad de la construcción, provocando un importante ajuste en el mercado como consecuencia de la pérdida de confianza del consumidor A ello se sumó, expuso, el endurecimiento de las condiciones crediticias a promotores y compradores vinculado a la mencionada falta de liquidez del sistema bancario, la subida de los tipos de interés y la caída en bolsa de las grandes compañías. En ese sentido, subrayó que los males que afligen al sector en la actualidad son fruto de «un ajuste y no de una crisis».
Unido a esa coyuntura de cambio, aludió también al «exceso de producción» en los últimos años de bonanza económica materializado en su mayor parte por «grandes compañías inmobiliarias, que tuvieron crecimientos espectaculares a base de altos niveles de endeudamiento» y contribuyeron a desestabilizar un mercado ordenado como siempre fue, en su opinión, el asturiano y dentro de él el gijonés.
Frente a esas grandes compañías, fuertemente endeudadas, Pastor contrapuso la «cercanía, seguridad, solvencia y responsabilidad» de las pequeñas y medianas empresas asociadas en Asprocon como claves para recuperar la confianza de los compradores.
Por último, el presidente de la patronal gijonesa realizó un llamamiento a las instituciones crediticias y en especial a Cajastur, patrocinadora de Asprocon, para que «sigan atendiendo a las empresas asociadas y no se contribuya a la indecisión de compra por la falta de apoyo a los adquirentes de vivienda».
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