
La curva 8 se trata de un espécimen único en el Mundial. Una parábola de tres vértices a alta velocidad en la cual muchos pilotos perdieron alguna vez el control de las maniobras. Son cuatro o cinco segundos a más de doscientos por hora en un trazado a izquierdas que provoca una violenta sacudida en fuerzas G. Un coche de calle en una frenada de emergencia produce 1 G. Un airbag salta en un impacto con 3 G. La curva 8 deriva en 4 G. La fuerza G equivale a la aceleración que produciría la gravedad de la Tierra en un objeto sin ningún tipo de rozamiento. Un choque brutal.
Condición física
Para curvas como ésta y otras, los pilotos de Fórmula-1 miman sus cuellos. Los futbolistas cuidan su condición física general, los ciclistas su capacidad pulmonar y las pulsaciones de su corazón, los atletas su resistencia anaeróbica o su velocidad a través de sus fibras rápidas. Lo pilotos se preocupan, sobre todo, de su esternocleidomastoideo y su trapecio, los músculos que sostienen su cabeza.
No hay más que fijarse en la quijada de las estrellas de la Fórmula-1. Son cuellos de toro, cincelados en los pasos por curva y en las frenadas desde corta edad. En su manual de preparación física, nunca faltan los ejercicios que ayudan a fortalecer esa parte del cuerpo. «Si pasas de 340 kilómetros por hora a 80 en un frenazo sin ningún tipo de acondicionamiento físico, esa desaceleración sería como aplastar el cuello contra una columna», explica Ricard Huélamo, licenciado en preparación física que ha trabajado con Juan Pablo Montoya, Mark Webber y Marc Gené.
Los cuellos de los pilotos son inspeccionados con lupa por los especialistas, los encargados de su preparación. Fabrizio Borra es la mano derecha de Alonso, el hombre que orquesta la temporada del asturiano desde el plano físico. El italiano diseña un plan anual que Alonso cumple a su albedrío. Tiene ejercicios estrictos para el cuello y otros aleatorios para mantener su tono muscular. Borra marca las directrices y Alonso las ejecuta a su manera, corriendo, montando en bici o en el gimnasio.
«Cuando llega a mis manos un piloto -comenta Huélamo-, lo primero que se hace es un estudio del cuello, si es corto, largo, ancho, medio, su tipo de musculatura... Y en función de eso se programan los ejercicios con pesas. Tandas más largas o más cortas que tienen como objetivo fortalecer los músculos del cuello, pero dotándolos de resistencia. De lo contrario, se puede caer en la hipertrofia».
«Si te duele, mal asunto»
Roldán Rodríguez estuvo a punto de ingresar este invierno en la F-1 con Force India. Ahora sigue su periplo como piloto de GP2. «No se hace una preparación específica para el cuello según las carreras, sino que se coge una base y se mantiene. Si el cuello te duele en una carrera, mal asunto».
Para combatir las fuerzas G se creó el Hans ('Head And Neck Support'). Es el soporte que llevan los pilotos para la cabeza y el cuello. El dispositivo distribuye las fuerzas ejercidas en caso de colisión, reduciendo considerablemente el riesgo de fracturas cervicales provocadas por el 'efecto látigo', o desgarros musculares en caso de desaceleraciones bruscas. La otra finalidad del Hans es evitar que la cabeza de los pilotos golpee con los bordes del habitáculo del coche en caso de accidente lateral. Están fabricados en fibras de carbono muy resistentes y su peso oscila entre los 530 y 650 gramos de peso.
«En la curva 8 vas a 200 por hora, el casco pesa 1,5 kilos, la cabeza otro kilo, y otro kilo el Hans. Si a eso le sumas 4 G, tienes los kilos sobre el cuello durante cuatro o cinco segundos», cuenta Roldán.
David Pérez es el preparador de Pedro Martínez de la Rosa y otros pilotos. Y tiene su opinión sobre el asunto: «El cuello trabaja mucho durante muchas curvas, muchos años. Por eso adquiere ese grosor». Pérez tiene su propia metodología de trabajo: «Inicio la sesión con una masaje manual tanto frontal como lateral. Luego realizo una musculación específica en una máquina especial que simula un 'copkit' y en la que se levantan pesas desde las cuatro posiciones del cuello. Se va en progresión hasta 25 o 30 kilos de la máquina, que en realidad son 15 kilos. Y más tarde trabajamos con elásticos sobre el cuello simulando las condiciones de carrera, las fuerzas G, los vaivenes, frenadas y giros. Es como si diéramos una vuelta al circuito, pero sólo sobre el cuello». ENVIADO ESPECIAL






