Durante los siete años de mayor bonanza del mercado residencial -el negocio comenzó a apagarse ya a finales de 2006- se vendieron en España algo más de 2,2 millones de casas como vivienda principal. Esto es, la destinada a vivir en ella. De ese total, 1,7 millones de fincas se pagaron mediante algún tipo de financiación y 532.635 pisos, el 23,03%, se pagaron 'a toca teja'. Esa disposición de efectivo fue más o menos homogénea en todo el país, aunque en algunas regiones el 'calcetín' de los compradores estaba algo más lleno.
Los castellano-manchegos y los asturianos son los españoles que más inmuebles pagaron en metálico durante los años más activos del 'boom' inmobiliario (2002-2006) -el 30,2 y el 29,8% del total, respectivamente-, por encima de la media nacional. En Asturias se compraron 14.362 viviendas sin hipoteca, mientras que otras 33.784 residencias -el 70,17% restante- si necesitaron financiación.
unto a estas regiones, las adquisiciones con recursos propios también fueron muy elevadas en Canarias (29,4%), Murcia (28,32%), Castilla y León (27,68%) y Valencia, con un 27%. Menos dinero propio tenían las familias en Extremadura, Madrid, Navarra y La Rioja, donde la proporción de compraventas sin crédito no superó en 19%.
Jubilados 'prósperos'
El trabajo del departamento de Corredor pone de manifiesto las enormes dificultades de los más jóvenes para convertirse en propietarios y emanciparse, pues de los 2,31 millones de pisos comprados sólo 5.768 (un 0,25%) fueron adquiridos por estudiantes o personas en formación. Los incapacitados para trabajar llegaron a un exiguo 0,68% del total. Los parados compraron 66.475 casas principales, un 2,87%, mientras el grueso -como es lógico- fue a parar a manos de trabajadores y ocupados, que compraron el 82%.
Llama la atención el dato de los jubilados, pues llegaron a adquirir 278.242 pisos (de toda clase, ya fueran libres o protegidos).





