
Los doscientos metros de muelle situados frente a la cofradía y almacenes son de uso exclusivo pesquero. Sin embargo, al encontrarse entre los paseos de la Grúa y Princesa Leticia se han convertido en prolongación y conexión entre ambos recorridos para las miles de personas que diariamente transitan por ese lugar. «Seguro que en Gijón nadie va a pasear al Musel porque saben que si se les cae una grúa encima la responsabilidad es suya», añadió Cuervo Martino. Para poner punto final a esta situación de incertidumbre, el patrón mayor apuesta por el traslado de todas las instalaciones pesqueras al Tocote. «De esta forma dejaremos libre el muelle para coches y turistas, para terrazas y restaurantes», respondió el pescador.
Los muelles riosellanos siempre gozaron de intensa actividad empresarial e industrial. Primero como puerto ballenero. Más tarde como puerto mercantil dedicado a la madera y el mineral, para acabar convertido en un puerto pesquero que con los años ha visto reducida su flota y sus dominios portuarios tras el empuje turístico del concejo. «Lo único que nos queda ahora es la pesca de bajura, símbolo de esta villa marinera, así que si también acabamos con ella mal vamos», añadió Cuervo Martino.
La solución que salvaría esta actividad artesanal pasa por El Tocote, aunque para crear allí un nuevo puerto y una nueva cofradía primero habrá que resolver el problema del puente. Las embarcaciones no podrían pasar bajo el puente actual en pleamar. «Lo que hace falta es que se haga un puente competente. Lo que precisa Ribadesella es un arco iris», señaló. Posteriormente habrá que realizar un dragado integral para crear una dársena con cota suficiente para el amarre de la flota. «Lo ideal es que nos hagan todo esto en El Tocote, porque así no estorbamos a nadie», añadió el patrón mayor.
«La idea no me gusta»
José Luís Cuervo Martino dijo que su propuesta ya la conoce el alcalde y censuró la actitud de Ramón Canal por exponer sus intenciones ante los medios «sin reunirse primero con nosotros». A pesar de desconocer los detalles de la losa de Canal, se posicionó en su contra. «La idea no me gusta y temo que el proyecto aún me guste menos», aseguró quien no comprende la forma en la que piensa construirse esa losa, aunque cree que cambiará por completo la estética del muelle.
Ramón Canal ha planteado la construcción de una gran losa de cemento sobre los siete mil metros cuadrados de suelo ahora ocupados por cofradía, almacenes de pescadores y espacios contiguos. En la losa quedarían insertadas la nueva lonja y las nuevas casetas, pero es que además se abriría espacio para bajos comerciales y un aparcamiento con capacidad para cuatrocientos vehículos. Esa gran plataforma nunca superaría los dos metros y medio de altura y en su parte superior quedaría reservada para una gran plaza de uso público para el disfrute de propios y extraños.





