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Sociedad

PLANETA CINE
El 'affaire' Langlois
09.05.08 -

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HENRI Langlois (1914-1977), a quien Wim Wenders dedicó 'El amigo americano', fue una de las víctimas representativas de la crisis francesa de 1968; así como uno de los más rutilantes héroes de las revueltas sociales del mayo francés. El 'affaire' Langlois dio pie a una de sus victorias emblemáticas.

En un ambiente de riesgo para los derechos del individuo, la administración gaullista intentó hundir la labor de Langlois. Con vagos argumentos de arrogancia y desórdenes en la gestión, el ministro de cultura André Malraux ordenó el cierre de la mítica Cinémathèque française de París, destituyendo a Langlois como director de la misma.

El arbitrario aparato burocrático galo trataba de llevarse por delante un logro cultural sin precedentes. Desde cero y con gigantescos esfuerzos, Henri Langlois había creado en 1936, con la ayuda del cineasta Georges Franju y del crítico Jean Mitry, la primera cinemateca del mundo. Concebida como sala de proyección y museo, la Cinémathéque llegó a convertirse en la Meca documental del cine. Aparte de su valor archivístico, el centro de Langlois se destacó en salvar de la desaparición definitiva a multitud de filmes, sobre todo mudos. Un impagable trabajo de preservación extensible a todo tipo de objetos cinematográficos. Allí se conservan cámaras, proyectores, trajes de mitos como Marilyn Monroe, o legendarios elementos de atrezzo (el robot de 'Metrópolis', el esqueleto de 'Psicosis'...). Súmese a todo ello la condición de oficiosa escuela de cine que la Cinémathèque tuvo para tantos futuros realizadores. La 'Nouvelle Vague' de los Godard, Truffaut, Chabrol, Rohmer y compañía jamás hubiese surgido sin ella.

No es de extrañar, pues, que las reacciones de indignación -homenajeadas por Bernardo Bertolucci en 'Soñadores'- no se hicieran esperar. En apoyo público de Langlois se volcaron de inmediato Chaplin, Dreyer, Fritz Lang, Cocteau, Buñuel, Renoir, Hitchcock, Orson Welles, Godard, Truffaut, Nicholas Ray, Belmondo y Jean-Pierre Léaud, entre otros muchos. Cineastas, actores, escritores y gentes de la cultura de todo el mundo lograron, unidos, uno de los más memorables triunfos del arte contra la burocracia política, obligada a dar marcha atrás.

Ahora que se conmemora el 40º aniversario de aquel mayo del 68, justo es recordar a Henri Langlois, nombre imprescindible en la historia universal del cine. No hay un solo amante del séptimo arte que no deba estarle agradecido. De no haber existido Langlois, parte importante de su legado no sería ahora más que una serie de antiguas tarjetas postales.

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