-¿Le gustó trabajar con Cameron Díaz?
-Cameron es una mujer con una vitalidad inagotable, que se presenta al trabajo dispuesta a todo, siempre con una sonrisa y tratando que todos a su alrededor pasen un rato agradable. Además es guapísima. No conozco a nadie como ella y se ha ganado su lugar en Hollywood. Después de trabajar con Jim Carrey, Adam Sandler y Mike Myers ella sabe muy bien como mantener el ritmo de una comedia.
-¿Se preparó de algún modo para la espiral de alcohol en la que caen usted y el personaje de Cameron en Las Vegas?
-Me he emborrachado en la vida real, así que no fue necesario ensayarla. Con 20 años me prepararé a conciencia para esa escena cada noche. He vivido muchas juergas nocturnas en mi vida real, así que tenía material de sobra con el que identificarme.
-¿Por qué los polos opuestos se atraen?
-Personalmente no creo que eso sea así, sólo cuando estamos hablando de polos magnéticos. Para crear una afinidad entre dos personas lo importante es querer que exista.
-¿Improvisaron escenas del guión?
-Hay momentos en que es necesario hacer cambios, ya sea porque el diálogo no aparece natural, un baile no encaja o la lluvia impide una escena exterior prevista. Siempre hay espacio para la improvisación en el cine.
-Creo que sufrió algún que otro percance durante el rodaje.
-Nada grave. Cameron es una de las mujeres mas rápidas que conozco y me sorprendió cuando lo comprobé. Me entrené durante dos meses antes de hacer esta película para estar en la misma forma física que ella, y aún así me superó en todo. Cameron es como Superwoman. En todas las secuencias de peleas acabé con moratones, arañazos y heridas leves, pero Cameron estaba siempre allí para salvarme.
-¿Siempre ha creído en el matrimonio?
-La verdad es que jamás pensé que me casaría. Sufrí un divorcio terrible con mis padres y ese no fue un gran ejemplo a seguir. Después, cuando me planteé casarme con Demi pensé, '¿por qué poner un papel sobre una relación que va estupendamente?', pero finalmente me decidí y estoy muy feliz de haber dado ese paso, aunque sigo sin entender la idea del matrimonio. Yo conocí a mi mujer y supe que esa era la persona con quien iba a pasar el resto de mi vida. La amo, eso es lo importante. Hoy soy el hombre casado más feliz del planeta.
-¿Se identifica con su personaje en la película?
-Sí, definitivamente. Soy un hombre muy competitivo, como él, y también comparto su deseo de escapar, de no querer compartir su vida con nadie. Su 'pasotismo' formó parte de mi existencia en el pasado.
-¿Cuánto dinero llegó a perder en los casinos?
-Apostar es lo peor que he hecho en Las Vegas. Como he dicho he vivido noches salvajes que terminé en el suelo de un bar y sin blanca. Pero no terminé casado como el personaje.
-¿Cómo fue su boda?
-En secreto, la preparamos en un sigilo total porque no queríamos que los fotógrafos aparecieran ese día tan importante en nuestras vidas y lo conseguimos. Tuvimos cuarenta y cinco invitados en total y lo celebramos en casa. Ellos no sabían que iban a nuestra boda, ni siquiera mi madre tenía idea del tema. Cuando Demi se estaba vistiendo y se puso el velo mi madre le dijo: 'nosotros no solemos ponernos ese tipo de trajes para una fiesta'. Demi se enfadó y casi no se casa.
-Su personaje se inspira en lo que crea con sus manos, es un carpintero. ¿Que tal se le dan las manualidades?
-Mi padre fue carpintero y mi padrastro también. Empecé a trabajar a los 12 años y con ellos aprendí el oficio. La casa que construí es donde hoy viven mi madre y mi padrastro. Con mi padre tengo una empresa de construcción y restauramos casas en Los Ángeles.
-¿Qué puede decir de sus próximos proyectos?
-Tengo un par de películas. Una se titula 'Personal Effects' en la que trabajo junto a Michelle Pfeiffer y Kathy Bates. Después estreno 'Spread', sobre un hombre que se acuesta con mujeres mayores y ricas sólo por su dinero. Además, tengo varios proyectos en la televisión.





