
Junto a Pilar Bardem, saltaron a escena Diana Palazón, en el papel de la hermana Jane; Juanjo Cucalón, como padre Flynn, y Mercedes Castro, en el rol de la señora Muller. Todos ellos interpretaron una obra en la que la sombra de los abusos a menores por parte de un sacerdote es el hilo argumental sobre el que se desarrolla toda la trama, ideada por el dramaturgo John Patrick Shanley.
Bajo la dirección de Natalia Menéndez, la obra, ambientada en 1964, recorrió una serie de líneas argumentales que buscaron en el público reflexiones sobre la hipocresía, la religión o la confianza. Todo ello, en un ambiente que el propio dramaturgo señala como inspirado en su propia infancia en un colegio del neoyorquino barrio de Bronx regentado por religiosas.
La obra se estrenó el pasado mes de octubre y desde entonces ha conocido un notable éxito de público, según reconocía el propio Juanjo Cucalón en la entrevista publicada ayer por LA VOZ DE AVILÉS. La clave de la buena acogida de la obra estaría en el hecho de que, lejos de lo que pudiera facilitar el suceso que desencadena la trama (la detección de un niño en actitud extraña y oliendo a alcohol tras haber estado con el sacerdote que se encarga de la educación física en el colegio), 'La sospecha' huye del morbo para buscar más la reflexión del espectador.
Jerarquía eclesiástica
El propio dramaturgo va más allá y plantea el personaje del sacerdote como víctima y verdugo, como centro de todo tipo de rumores insidiosos y como posible autor de abusos a un niño. Pero además, la obra busca abordar otras cuestiones como el papel de la jerarquía eclesiástica y su reparto de competencias de acuerdo con el sexo de sus integrantes.
La propuesta fue lo suficientemente atractiva para el público de Avilés, que llenó el Palacio Valdés con una obra que se enmarca en el programa de la temporada de teatro.





