
La polémica que ha acompañado al proceso de selección -con los jugadores reclamando por activa y por pasiva jugar a nivel del mar y enfrentados con el presidente de la Federación española- ha salpicado la designación de la ciudad que será escenario de los partidos. En la votación, pese a la mejor valoración de Gijón, los votos se repartieron con un cierto criterio territorial. Nueve fueron para la propuesta madrileña, cuatro para Benidorm, dos para Gijón y uno para Tenerife. Pedro Muñoz, presidente de la Española, se abstuvo.
«Tiene su mérito porque en la junta directiva de la Federación no hay ningún asturiano», destacaba el presidente de la territorial, Manuel Galé, quien apostillaba que, por contra, «sí había cinco o seis de Madrid». Galé valoró que Gijón dejó «el pabellón muy alto» y que tiene «las puertas abiertas» para presentarse en otras ocasiones. El concejal de Deportes de Gijón, José Ramón Tuero, remarcaba su «respeto» por la decisión, aunque también lo tildaba de «atípico». También se mostraba partidario de volver a intentarlo.
En lo deportivo, por detrás de Gijón, fue la candidatura madrileña la que logró la segunda posición. Claro que esta propuesta incluye un caramelo muy apetecible. Un canon de 1,6 millones de euros y 300.000 euros de prima al equipo español, gane o pierda. Y eso que los jugadores explicitaron hasta la saciedad su rechazo a disputar la semifinal en Madrid. Jugar en altura, argumentan, favorece los intereses de los tenistas norteamericanos. Hubiera sido mucho más sencillo frenar su potente saque al nivel del mar. En cualquier caso, no ha sido el criterio deportivo el que ha primado.
Consciente de ello, Pedro Muñoz pidió a los jugadores que se sumen «a la fiesta» de la plaza de toros de Las Ventas entre el 26 y el 28 de setiembre, cuando se celebrarán las semifinales. Además, negó que Sánchez-Vicario dimitiera y le reafirmó en el cargo, si quiere continuar.
Recalcó una vez más que se equivocó en Bremen, cuando después de vencer a Alemania, prometió a los jugadores que tendrían la última palabra en la selección. «Di suelta a mi corazón. Quería premiarles, pero luego no pude», se defendió Muñoz, quien señaló que para la elección se ha tenido en cuenta los factores económicos, sociales, políticos y deportivos.
Competir en Madrid supone que la pelota va entre un 10 y un 15% más rápida que a nivel del mar, como ocurriría en cualquiera de las otras ciudades candidatas. Este inconveniente de la capital se convirtió en el principal argumento en la reclamación de los 'ocho rebeldes', pero no disuadió a la junta directiva, que ha visto con mejores ojos el aforo de Las Ventas (24.000 localidades) y el compromiso económico de las instituciones madrileñas.
Mensaje claro
Mientras los tenistas veían problemas a esta decisión que se olían (la Comunidad de Madrid es patrocinadora del torneo), Muñoz hablaba de «oportunidad histórica para el tenis español» y lanzaba un mensaje claro: «Los dirigentes deben dirigir y otros, estar en la pista».
Muñoz se mostró «con la mano tendida», a pesar de que el comunicado del capitán y sus pupilos (Rafael Nadal, David Ferrer, Juan Carlos Ferrero, Tommy Robredo, Feliciano López, Carlos Moyá, Fernando Verdasco y Nicolás Almagro) le parece una «desmesura». A pesar de sus palabras, Muñoz sopesa llevar a los tribunales a todos los firmantes del documento, en el que arremetían contra su persona.
Con esta guerra abierta, la gran perjudicada, paradójicamente, es Madrid. Los tenistas no van a participar en ningún acto con Pedro Muñoz. Es decir, habrá una presentación sin jugadores, actos sin Nadal, anuncios sin Ferrer y patrocinadores descompuestos que no tendrán sus imágenes con Nadal y compañía. Un lío.





