
Rubén y José Carlos competirán en la categoría que engloba a los triatletas de entre 35 y 39 años y David, en la de 30 a 34. Los tres acuden con la selección española. Se lo ganaron en el Campeonato de España celebrado en Jaén, una carrera de la que Rubén no guarda lo que se dice un buen recuerdo: «Acabé en el hospital. Llegué enfermo, pero tenía tanta ilusión... Tenía que terminarla como fuera, y terminé muerto», completamente deshidratado. «Tuvieron que ponerme tres bolsas de suero. Fue una experiencia horrible, pero mereció la pena. El premio era muy grande», nada menos que participar en el Campeonato de Europa.
Será su segunda experiencia con el equipo nacional. «El año pasado participamos en el Campeonato del Mundo de Hamburgo (Alemania). Yo quedé en el puesto 77, José Carlos en el 80 y David, en el 81», siempre en sus categorías. En Lisboa, «como no van a estar ni los australianos ni los estadounidenses, que son los más fuertes en este deporte, aspiramos a meternos entre los 50 primeros».
El fuerte de Rubén es el ciclismo. «Tengo licencia desde los 6 años, y ya voy para 38. Competí mucho hasta que, a los 23, al empezar a trabajar, tuve que dejarlo. Ahora pertenezco a un equipo de San Martín del Rey Aurelio, el Puertas Videco, pero hablamos de otro nivel».
Los suyo es el asfalto, nada de bicicleta de montaña: «No me gustan ni el barro ni las bicis de ruedas gordas. He de reconocer que en este terreno soy un poco fetichista». Tiene tres bicicletas, «dos tradicionales y una de contrarreloj, una cabra».
En el polo opuesto está la natación: «Es mi talón de Aquiles. Aprendí a nadar bien a los 24 años, una rémora importante».
Paso natural
¿Y cómo llegó al mundo del Triatlón?. «Llevo en el triatlón desde muy pequeño. Mi padre -Jaime Ruiz Peña, destacado deportista en las categorías de veteranos- fundó el primer club de Asturias y uno de los primeros de España, el Triatlón Avilés. Cuando dejé el ciclismo empecé a practicar este deporte. Para mi era un paso natural».
Rubén es un acérrimo defensor del triatlón: «Es un deporte duro, pero muy adictivo, y bastante más divertido que el ciclismo. Te hace un cuerpo muy armónico, con equilibrio entre tronco y piernas, y el riesgo de lesiones es menor que si prácticas una sóla disciplina». Además está en auge: «Es el deporte olímpico que más está creciendo, un 25% de licencias más cada año».
Y España es una potencia. Ahí están los gallegos Iván Raña y sobre todo, Javier Gómez Noya «el mejor triatleta del mundo. Esos están en otra galaxia, son profesionales. Se puede vivir del triatlón, y muy bien, pero claro, hay que tener tiempo para entrenar». Rubén le dedica «unas diez horas a la semana, y eso es muy poco. Mis compañeros dicen que soy un 'rentero', que me mantengo gracias a los años que estuve en el ciclismo. La verdad es que entrenaba muchísimo».
Raña y Gómez Noya también estarán mañana en Lisboa. «Ellos compiten en categoría élite. El resto vamos por edades, de cuatro en cuatro años a partir de los 17». Hay muchas salidas, y muchos triatletas: «En Hamburgo éramos unos 6.000», concluye Rubén Ruiz justo antes de iniciar el viaje a la capital portuguesa.





