
El colegio público que ha tenido que rechazar más solicitudes es el del Montevil, seguido del Gloria Fuertes, Atalía, Severo Ochoa, Antonio Machado, Cabueñes, Begoña, San Miguel, Laviada y, por último, el José Zorrilla. Respecto a la red concertada, la Inmaculada se ha llevado la palma con 66 alumnos excluidos. Por detrás están el Santo Ángel de la Guarda, La Asunción, el Corazón de María, San Vicente de Paul y Las Ursulinas.
Carlos Torres fue uno de los 18 padres que supo ayer que su hijo no estaba admitido en el Atalía. Según confiesa, «no me llevé mucha sorpresa, porque vivimos en la avenida de Schulz y no nos correspondía este centro, pero estoy tranquilo, porque la segunda opción es el Rey Pelayo y allí sí entra», comentó mientras repasaba las listas. Más preocupado estaba David Pérez. Su hijo Daniel ha pedido plaza para primero de Primaria. El problema es que es un traslado, ya que antes vivían en Luarca, y normalmente estos cursos se cubren con los alumnos que ya han estudiado Infantil en el centro. «Nuestra primera opción era el Patronato San José, que era el que le correspondía, porque antes estudiaba en Las Hijas de la Caridad. La segunda era el San Vicente de Paul y la tercera, La Asunción. No está admitido en ninguno de ellos. Espero que lo esté en la cuarta y última, en La Milagrosa», señaló a las puertas de La Asunción.
El consejero de Educación, José Luis Iglesias Riopedre, aseguró que se abrirían todas las unidades necesarias para cubrir la demanda. Esta es una posibilidad que contemplan en el colegio Severo Ochoa, donde 16 de los 18 no admitidos viven en la zona. «No sabemos lo que decidirá la consejería, pero no es lógico que manden a los niños a otro lado. Cerca está el Montevil, que está igual que nosotros, por lo que nos imaginamos que en uno u otro abrirán un aula más», explicó el director del centro, Rogelio Carracedo.
De todas maneras, las listas que se publicaron ayer son provisionales. Todos los centros tienen plazas reservadas para alumnos con necesidades especiales que nunca se cubren por completo y que finalmente se ofertan a los que han sido excluidos inicialmente. Además, ahora se abre un periodo de reclamaciones. Elisabeth Roces lo utilizará. Su hijo es uno de los 66 que no ha conseguido entrar en La Milagrosa. Según explica, «sólo tenemos los puntos de zona, pero nos han dicho que si los progenitores trabajan en la periferia también puntúa, por lo que esperaremos a ver qué pasa».
Respecto a las baremaciones, Jorge García, director del colegio Begoña, explicó que no todos los puntos son equitativos. «Los ocho puntos que se obtienen por tener un hermano estudiando ya en el centro son los que más pesan, luego los del domicilio y el trabajo. Así está diseñado el programa informático que realiza la clasificación». Muchas veces se producen empates. Es entonces cuando se da preferencia según la primera letra del apellido, de la Z a la A.





