Hizbulá en la actualidad está articulada en un partido político de carácter radical, con representación parlamentaria y una fuerza armada conocida como Resistencia Islámica. Según la propia organización, Hizbulá nació en 1982 por la suma de una serie de organizaciones islámicas que compartían su admiración por la revolución iraní y por la expulsión de las tropas invasoras.
Aliado de Irán, que le proporciona el respaldo económico y político, y con estrechos vínculos con Siria, preconiza la creación de una república de corte islámico y la eliminación de cualquier tipo de presencia no musulmana en Líbano.
Hizbulá, cuyo secretario general es el jeque Hasan Nasrala es, para la población chií, residente en Líbano, que representan el 35% de sus habitantes, ante todo un baluarte político.
El Partido de Dios se extiende principalmente en los barrios meridionales de Beirut y en el sur del país, donde opera su milicia, 'ejército' que constituye un foco de tensión permanente entre los partidos nacionales. Unos exigen su incorporación al ejército regular y otros se decantan por mantener su actual estatus.
Hizbulá saltó a la actualidad internacional a consecuencia del atentado que costó la vida a 241 marines estadounidenses y 58 paracaidistas franceses en Beirut en octubre de 1983. En 1996, tras la operación israelí 'Uvas de la ira' contra los guerrilleros y objetivos de la infraestructura libanesa, Hizbulá e Israel se comprometieron a dejar a los civiles de ambos bandos a salvo de sus hostilidades en la «zona de seguridad». Tras este compromiso se estableció un Comité de Vigilancia de la Tregua integrado por Siria, Estados Unidos y Francia, y cuya misión fue supervisar el respeto del alto el fuego en la zona. Sin embargo, tanto un bando como otro han violado este alto el fuego en sucesivas ocasiones. Como partido político, Hizbulá forma parte del Parlamento libanés desde 1992 tras obtener ocho escaños en las elecciones, las primeras legislativas celebradas en los últimos 20 años.





