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La gestora del suelo de La Manjoya garantiza la promoción residencial a pesar de la crisis de Urazca
Corporate Manjoya dice que hay más promotores implicados y que el grupo vasco no es mayoritario Destaca el «atractivo» de la urbanización, aunque admite el efecto negativo del parón en las obras

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La gestora del suelo de La Manjoya garantiza la promoción residencial a pesar de la crisis de Urazca
PISO PILOTO. Fue presentado en 2007 como oficina de ventas. / M. R.
Era una actuación a tres bandas y ayer habló la de en medio para pedir calma. El Ayuntamiento le vendió en 2002 el suelo de La Manjoya (un millón de metros cuadrados) a Anca Corporate, rebautizada Corporate Manjoya, S. L. Para desarrollar los 3.500 pisos de la recalificación, dicha sociedad ofreció parte de las parcelas a promotoras inmobiliarias. Urazca se erigió en la principal, al anunciar en 2007 que disponía de terrenos (comprados o con opción de compra) para levantar 1.883 viviendas. Fue también la primera en colocar ferrallas y hormigones para los 181 pisos iniciales de «la primera urbanización de Asturias que contará con más de 2.000 viviendas y con una reserva de fauna silvestre», según anunciaba su dosier de prensa.

Pero llegó la crisis inmobiliaria o 'desaceleración' del mercado del ladrillo. Y Urazca presentó el jueves en los juzgados una suspensión de pagos para tres de sus cuatro áreas de negocio, ante una deuda de 400 millones (320 a bancos y unos 80 a proveedores). Como adelantó ayer EL COMERCIO, tiene además previsto abandonar la promoción residencial y refugiarse en la obra pública. Sin embargo, su naufragio no afectará a la conversión del bosque de Llamaoscura en extrarradio urbano. Tal seguridad defendió ayer Corporate Manjoya con dos argumentos.

Primero, y según fuentes de la empresa, «nosotros tenemos la mayoría del suelo» y «Urazca era un socio minoritario dentro del desarrollo de La Manjoya-Santiago». El mencionado es el principal de los dos ámbitos de urbanización, con 3.150 pisos y chalés. El segundo se denomina Manjoya-Río Gafo, y permite 230 unifamiliares (ambas son cifras del PGOU, que calcula las viviendas según dimensiones mayores a las luego construidas, por lo que siempre acaban creciendo en número).

Aparte, Corporate Manjoya cree que «la ubicación es privilegiada, de lo mejor que se puede encontrar, y sigue generando interés» entre el sector. «Además de a Urazca, vendimos parcelas a otros dos o tres promotores», afinó la propietaria, aunque sin citar nombres ni un reparto de metros cuadrados. Pero la satisfacción es suficiente, tanto como para «no plantearnos vender más, porque no nos interesa y también queremos nosotros desarrollar» pisos.

Cuándo lo haga, la propietaria o las inmobiliarias a las que alude, es otro cantar. La certeza del buen negocio no impide que el ejemplo del vecino escaldado recomiende prudencia.

Las barbas del vecino

La gestora de los terrenos admitió que «la promoción se irá desarrollando en función del mercado inmobiliario», más detenido ahora que otra cosa. No obstante, las fuentes consultadas por este diario insistieron en que «de todas las empresas que tenemos allí suelo, la única con problemas es Urazca. Estas noticias no ayudan, pero no se va a quedar parado el desarrollo».

El mensaje coincide con el optimismo sostenido esta semana por el concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, para quien si Urazca no acaba sus pisos, «otra empresa lo hará». No ve problema.

Al conocerse su crisis, el grupo vasco comprometió que concluiría las 181 viviendas iniciadas. Más difícil parece que termine toda la primera fase, que ascendía a 541, según informó en octubre de 2007 al presentar su oficina de ventas y piso piloto. De confirmarse en hechos, la seguridad de Manjoya Corporate y de Mortera sobre el atractivo de la urbanización podría servir de acelerador para la estrategia de Urazca: deshacerse de sus intereses inmobiliarios y recuperar liquidez con la que desahogar débitos.

En cualquier caso, el trasvase de terrenos a terceros (o la anulación de opciones de compra), más el propio contexto nacional, seguramente sumarán demoras a una recalificación que el Ayuntamiento arrancó en 1998 como proyecto de vivienda protegida. Transformado en provecho privado, todavía no ha llegado a puerto alguno, más allá de la urbanización previa.

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