
En unas líneas resume lo que pasó y las consecuencias que tuvo: libertad frente a represión invasora y un nuevo sistema constitucional. Antes, los españoles tuvieron que sufrir un baño de sangre, saqueos y ultrajes. El alcalde, Gabino de Lorenzo, descubrió la placa acompañado por el concejal de Cultura, José Suárez Arias-Cachero, y el pensador Gustavo Bueno, presidente de la fundación que lleva su nombre, encargada de la organización de 'Oviedo 12 siglos'. Uno de ellos, la sublevación contra los franceses.
A continuación, unos 14 recreacionistas -personas aficionadas a las armas de avancarga que se visten con ropas de época- asturianos desfilaron por Cimadevilla y colocaron una corona de laurel. Después, dispararon salvas de honor.
Pero ya antes, cuando la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo apenas había terminado de tocar el himno de Asturias, un grupo de actores y actrices, alumnos del conservatorio, invitó con un «Venid, venid» a los escasos asistentes al acto. No les amilanó la lluvia, como tampoco les amilanaron los franceses a los ovetenses del siglo XIX. Les dirigieron hacia la plaza del Ayuntamiento, donde escenificaron aquellos acontecimientos. Fue allí por cuestiones de seguridad, porque en realidad tuvieron lugar entre las plazas de la Catedral y Porlier y la calle Cimadevilla. En un día, el 9 de mayo, se precipitaron los acontecimientos.
El relato de un asturiano residente en Madrid, y que resultó herido en los sucesos del 2 de mayo, sirvió de hilo introductor de la dramatización.
En una carta cuenta a su «hermanina» las muertes de compañeros. Y así sucedió realmente, las noticias venidas de la capital corrieron de boca en boca y desataron la ira de los ovetenses. Se fueron calentando más y más, y finalmente se acabaron enfrentando a las tropas españolas, ayer representadas por los recreacionistas. En aquel momento eran fieles a Napoleón. El pueblo se enfrentó a ellos, al grito de «traidores». Ellos respondieron «cumplimos órdenes».
Actos del 25 de mayo
Un emisario leyó el bando de Murat en el que el gobierno establecido amenazaba con «arcabucear» a los rebeldes. En realidad nunca llegó a leerse. Finalmente, los soldados se alinearon con los ciudadanos. «No voy a disparar a mis paisanos, pero el primer francés que se acerque a mi tierra, doy orden de que lo disparen», dijo uno de los militares. Y le arrebataron el mensaje, que una mujer hizo trizas.
De nuevo el himno asturiano y varias salvas de honor cerraron el acto. Pero la historia siguió después del 9 de mayo. De hecho, el próximo 25, en la sala capitular de la Catedral, Amigos del País de Asturias ha organizado, un año más, un acto que conmemora la declaración de soberanía.





