
-¿Cuáles son los avances que se han hecho en el tratamiento de las enfermedades de córnea?
-La córnea es la primera estructura transparente del ojo. Lo comparo con el vidrio del reloj que se puede rayar, romper o partir, y cuya solución es remplazarla. Cuando la cornea está alterada o afectada por traumatismos, distrofias o enfermedades infecciosas, esto hace que se vuelva opaca provocando la ceguera.
-¿Y en qué se está innovando?
-Hasta ahora lo que se hacía era quitar la córnea y sustituirla por una sana de un banco de donantes, lo que llama queratoplastia. Hoy se tiende a intentar quitar sólo la parte alterada.
-¿Cuál es la ventaja?
-Posibilita una recuperación visual más rápida y que haya menos posibilidades de rechazo. Pero esta técnica no está muy extendida, sino que estamos comenzando a hacerla ahora gracias a la cirugía láser.
-Una de las patologías que se trata en el congreso es el queratocono. ¿Es una enfermedad moderna?
-Como enfermedad es antigua, pero hoy se diagnostica más porque hay más capacidad tecnológica para poder diagnosticarla. Consiste en que la córnea se distorsione y llegue a tener forma de cono. Hasta ahora sólo había una opción, el transplante. Ahora, con láser, se colocan unos anillos dentro de la córnea que la regulariza y la vuelve más circular.
-Hay que arriesgar para estar en la vanguardia científica...
-Hay que estar innovando continuamente y tener la visión de qué técnicas van ser útiles y cuáles no y estas tienen un cierto contraste de que están funcionando. En el congreso participa Paolo Ferrara, uno de los que diseñó los anillos para el queratocono. Pero no es tanto arriesgarse, como ver bien las indicaciones y sistematizar cómo y cuándo hay que utilizar, en este caso, estos anillos.
-¿Cuál es el reto de la especialidad?
-El reto está en conseguir sistematizar estas técnicas que son difíciles de hacer para ponerlas al alcance de mucha más gente.
-Hoy en día se pueden resolver casi el 90% de los problemas de vista. ¿Qué es lo que se escapa?
-Lo único que no podemos resolver hoy en día de una forma completa son aquellas patologías que afectan al nervio óptico cuando hay una atrofia y algunas formas de degeneración vascular asociada a la edad. Pero fundamentalmente lo que produce más problemas es una afectación del nervio óptico.
-¿Cuáles son las previsiones?
-Hoy se habla mucho, en particular en prensa, de la implantación de microchips capaces de regenerar el nervio óptico. Pero para poder hacer ese ojo biónico, aunque mucho se ha hablado, nos falta aún mucho tiempo. Se trabaja en este campo, pero creo que no se verá en un plazo medio una solución al problema.
-¿En qué puede ayudar la tecnología la medicina en este ámbito?
-El láser es sin duda una de las herramientas más utilizadas, pero hay otras, como ciertos instrumentales quirúrgicos que también pueden ayudar en el proceso.
-¿El ambiente influye en el desarrollo de estas enfermedades?
-Lo que está claro es que, como la gente vive cada vez más tiempo, cada vez existen más patologías, pero no en este campo específicamente. Muchos de los aspectos que se nos escapan están asociados al envejecimiento, pero no tanto a hábitos, aunque fumar siempre es malo.





