
Tardá se expresó así en declaraciones a EL COMERCIO momentos antes de protagonizar, en la Sociedad Cultural Gijonesa, una charla-coloquio titulada 'La ley de desmemoria histórica, a debate'. Un título que ya expresa la decepción del parlamentario catalán ante una norma de la que, recordó, «Esquerra fue el catalizador y la puso como condición de nuestro apoyo a la investidura de Zapatero en 2004», pero cuyo resultado fue muy distinto del que pretendía su formación.
Las razones de esta decepción, explicó el diputado, son que la ley «no reconoce jurídicamente la condición de víctimas a los represaliados; declara la ilegitimidad, pero no la ilegalidad, de los tribunales militares y excepcionales, de lo que no se desprende la anulación de sus juicios; y no recupera los honores ni los patrimonios incautados» por el régimen franquista.
Todo ello supone, en su opinión, que la norma «no es homologable a otras leyes con similar objeto aprobadas por otras democracias», como Alemania e Italia, que anularon las sentencias de los regímenes nazi y fascista, respectivamente. En nuestro país, por el contrario, y «como ha denunciado Amnistía Internacional, lo que se ha hecho es consagrar el modelo español de impunidad, con un fraude a la necesidad de metabolizar de una vez por todas el pasado», afirmó Tardá.
Pese a que es consciente de que el resultado electoral del pasado marzo hace muy difícil que prospere, ERC presentará una proposición de ley para modificar la norma y evitar así lo que su diputado denomina una «desmemoria» que además, dice, «no es gratuita», porque ahora «España está indefensa ante los males que se avecinan, uno de ellos la violencia, porque no hemos inoculado a las nuevas generaciones los valores de la memoria». Y puso como ejemplo «la catalanofobia», que según el diputado de ERC no se produciría si existiese «una conciencia clara de que el franquismo fue también un genocidio cultural y lingüístico».





