
A lo largo de toda la jornada, la citada sociedad hizo llegar de forma gratuita a cafeterías, comercios, librerías y colegios cantidades industriales de letras de pan, ya que éste, dicen los promotores de la iniciativa, «es también un alimento cultural». Los panecillos de letras se entregaron envueltos en un papel con una poesía del primero poemario de María Teresa González: 'Collaciu de la nueche'.
Antaño, se solía decir sobre los cortos de entendimiento aquello de «la letra, con sangre entra», como justificación para el castigo físico a los alumnos por parte de los profesores. Hoy, con esta iniciativa de La compaña del Ronchel, el popular dicho se ha transformado en «la letra, con el pan entra».
Las letras de pan fueron bien acogidas, sobre todo por los escolares más pequeños.





