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Durante estos últimos años he recorrido a pie y en bicicleta diferentes rutas del Camino de Santiago: el Camino Francés, el Camino Norte o por la Costa, el Aragonés, el Vasco del interior, la Ruta de la Plata... Han sido millones de pasos y pedaladas y miles de kilómetros que me han permitido conocer y disfrutar de distintos pueblos, gentes, paisajes y caminos.
Los primeros días de este mes de julio le ha tocado el turno al tramo asturiano del Camino Norte o por la Costa. 'Paraíso natural' anuncian los carteles publicitarios. Esa combinación entre mar y montaña en un mismo paisaje me atraía sobremanera y no me ha decepcionado en absoluto. Se puede afirmar efectivamente que es un paraíso natural.
Es una pena que la señalización y el mantenimiento de los caminos no sea tan atractiva. Se puede decir que es el tramo peor señalizado y cuidado de todos los que he recorrido y que he mencionado anteriormente. Las señales brillan por su ausencia en muchas partes del recorrido. Por mencionar algunas: Pendueles, La Isla-Colunga, salida de Oviedo, Piedras Blancas-Soto de Barco... En otras partes, las señales envían a los caminantes fuera del Camino de Santiago. Por ejemplo, en el Alto La Campa, entre San Pedro de Ambás y Vega de Sariego. En otros casos, los caminos están casi cerrados por la maleza o en muy mal estado de conservación: San Pedro de Ambás-Alto La Campa, Soto de Luiña-Novellana...
De los albergues y hospitaleros que me he encontrado por el camino no tengo ninguna queja. Al contrario, realizan una labor voluntaria encomiable. Las asociaciones de Amigos del Camino funcionan bien en ese sentido, pero las deficiencias mencionadas están ahí. No sé si la señalización y mantenimiento de estos caminos son competencia de dichas asociaciones o de las instituciones locales y autónomas. El caso es que quien deba hacerlo muestra muy poco mimo en su trabajo y no anima en absoluto a caminantes y ciclistas a utilizar dichos caminos.

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