Rijkaard cierra el entrenamiento a los aficionados
Un centenar de aficionados se agolpó desde las once de la mañana, horario previsto para el inicio del entrenamiento, en las puertas de acceso de La Masía, cerradas a la espera de una autorización del entrenador.
Sin embargo, el primer equipo completó el entrenamiento y los aficionados sólo pudieron ver la sesión desde la Avenida Joan XXIII. Más tarde, Rijkaard que, sencillamente, se había olvidado de abrir las puertas a los aficionados que esperaban ver a los jugadores del Barcelona


















