Rijkaard se despide sin reproches
Vestido con un polo de color azul con un corazón en el pecho y la leyenda 'amor', Rijkaard se quedó con "las cosas bonitas" que le han ocurrido en estos cinco años al frente de la nave azulgrana y admitió como una "cosa natural" su "responsabilidad" en los éxitos y fracasos. Quitó trascendencia a su adiós, debido a su juicio a los "mecanismos del fútbol", y elogió a Guardiola, su sucesor. "Le respeto mucho. Es un hombre de la casa y puede hacer un gran trabajo", vaticinó.
Reconoció que Laporta le comunicó la decisión el jueves, antes de convocar una rueda de prensa para oficializar el nombramiento de Guardiola, y evitó polémicas cuando se le preguntó opinión por el hecho de que el presidente de culpara de los dos años consecutivos de fracasos. "Se habla mucho del presidente, pero él no puede marcar goles. El área deportiva fue dirigida por mí y si los resultados no son los que queremos, qué tiene que ver el presidente con eso", remarcó.
Honestidad
También tuvo palabras de agradecimiento para sus jugadores.
"Cada uno ha hecho de todo, dadas las circunstancias. Sinceramente, todos han querido lo mejor para el club, para sí mismos y para los compañeros. Hemos trabajado mucho con el corazón y con honestidad.
La gente que he conocido aquí nunca la podré olvidar. Quiero agradecer los momentos vividos, no sólo los éxitos sino todos".
Tampoco polemizó cuando le cuestionaron sobra la falta de control del vestuario. "Cada uno tiene su opinión. Todos tienen derecho a pensar y dar su idea de cómo he trabajado pero me quedo con lo que he dicho. Estoy muy tranquilo; todo lo que hice fue pensando en el colectivo". Dijo no tener derecho a hablar sobre el futuro del Barça y, del suyo, reveló que todavía no tiene nada pensado.
Respetó cualquier postura que adopte la hastiada afición culé en la despedida de este domingo ante el Mallorca, aunque no vería bien una cosa: que le aplaudieran a él y silbaran a los jugadores. "No hemos cumplido con lo que queríamos y si hay pitos que sean para mí porque soy parte del grupo. Todos estamos en el mismo barco y no quiero ser una excepción". Junto él estuvieron Marc Ingla, vicepresidente deportivo, el delegado Carlos Naval y Albert Roca, el preparador físico. No volverá a comparecer en la Ciudad Condal.
Seguro que con el tiempo echarán de menos su templanza.



















