
FIESTA DEL PASTOR
En los últimos quince años se han registrado ya 2.500 bajas -entre ovejas y cabras- por ataques del lobo en este espacio protegido y han empezado a detectarse los primeros daños en terneros, una situación crítica que ha hecho a muchos pastores replantearse su futuro en las majadas de los Picos de Europa y que empieza a dejar vacías muchas cabañas en este paraje natural.
El dato lo recoge la obra 'Historia natural y cultural del lobo' escrita por Víctor Vázquez y sirvió ayer de soporte documental al director del departamento tecnológico del SERIDA, Jaime Izquierdo, en su discurso sobre Desarrollo Sostenible dentro del curso sobre los Picos de Europa que estos días se ofrece en la ciudad de Cangas de Onís. Izquierdo, impulsor también del Plan Pastores XXI, reconoció que el lobo «no ha sido la única causa que está motivando la desaparición del pastoreo tradicional en el parque nacional», pero dijo que la presencia de esta especie «sí ha sido la puntilla, el desprecio final a la cultura del pastoreo».
Indispensable
En su opinión, la vertiente Norte de los Picos de Europa debería estar libre de lobos ya que esta especie está poniendo en grave peligro el pastoreo, una forma de vida «que no sólo es compatible con la conservación del parque, como dice el nuevo marco legal, sino que es indispensable para mantener este espacio que -advierte Izquierdo- no se podría conservar si se elimina la función económica/ecológica que desempeñan los pastores».
Pero el director del departamento tecnológico del SERIDA del Principado de Asturias va más allá. Jaime Izquierdo es consciente de la falta de atractivo que genera esta profesión para generaciones venideras y considera que la responsabilidad de conservar el parque nacional tal y como lo conocemos ya no debe recaer totalmente en la familia campesina, como venía ocurriendo hasta ahora. «Hoy los jóvenes quieren jornadas de cuarenta horas, días de descanso y vacaciones», explicó.
En otros tiempos
Por ello, tanto él como Gonzalo Barrena proponían ayer la búsqueda de nuevas formas de organización «que fueron exitosas en otros tiempos» y que quizás puedan recuperarse de nuevo. Hacían referencia a los rebaños concejiles -de propiedad municipal- o corporativos; e incluso planteaban la posibilidad de buscar fórmulas mixtas como el pastoreo-turismo que hagan más atractiva la conservación de estos usos tradicionales.
Lo que está claro, insistió Izquierdo, es que los Picos de Europa deben seguir produciendo queso de Gamonéu y Cabrales «porque es de lo único que tenemos el monopolio» y porque, vaticinó, «dentro de cincuenta años quizás tengamos antenas pero seguro que nos va a seguir gustando el pan, el vino y un buen queso».
La ponencia de Jaime Izquierdo fue seguida con atención por una veintena de alumnos del curso 'Picos de Europa: Usos tradicionales y Desarrollo sostenible' ofrecido estos días en Cangas de Onís y que hoy tendrá como escenario la vega de Enol con motivo de la fiesta del Pastor.





