
-Tan joven y ya tiene un par de premios.
-Me presento a todo lo que veo, todos los concursos. Éste, sinceramente, no esperaba ganarlo. Había muchos participantes y como el plazo de entrega finalizó el 31 de julio, ya ni me acordaba. A la entrega de premios fui convencida por mi madre.
-¿Qué intentaba transmitir con su cuadro?
-Un poco la idea que tengo de las tardes de sidra: diversión, alegría y fiesta. Me pareció adecuado representarlo con colores vivos.
-¿Está usted sensibilizada con la sidra y la cultura asturiana?
-Sí. Me parecen muy bien este tipo de concursos y todo lo que sea fomentar la cultura y la tradición asturiana. Además, cada vez se presenta más gente, porque generan mucho interés.
-Una pareja se acaba de casar en un tonel de sidra.
-Me parece bien. A otros les da por hacerlo debajo del agua.
-¿Es sencillo abrirse un hueco en el mundo del arte en Asturias?
-Acabo de aterrizar. Vengo de Bilbao, donde hay muchas salas para exponer, concursos y plataformas para darte a conocer. Aquí sé que está la sala Borrón, pero poco más.
-¿Estos concursos ayudan?
-Sin duda. Mucha gente que me conoce me ha llamado porque me ha visto en el periódico. Poco a poco hace que tu nombre empiece a sonar.
-¿Ha recibido ofertas por el cuadro ganador?
-No lo tengo yo. Está en 'El Cachopito', uno de los restaurantes de Gascona. Quedará allí expuesto.
-Cuando no le imponen temática, ¿qué le gusta pintar?
-No creas que cambia mucho respecto al cuadro que presenté. Me gusta el estilo figurativo, fijarme no tanto en que las cosas se reconozcan a la perfección como en las relaciones entre los colores. Por eso, no soy realista del todo. También me interesan los collages.





