En primer lugar, la reducción del número de alumnado por aula es una de las medidas que de forma contrastada mejoran enormemente los resultados escolares. La variedad y heterogeneidad del alumnado de los centros exige que los grupos sean menos numerosos. La solución a este problema, que no se expone en el citado Plan, está clara: reducción del número de alumnos y alumnas por aula en todos los centros. La LOE, en contradicción con esta medida, aumenta la ratio actual en un 10%.
En segundo lugar, la disparidad del interés de las familias por la educación de sus hijos e hijas y por sus problemas en el período de escolaridad exige que las plantillas de los centros se aumenten y se contraten otros profesionales distintos a los docentes, como son mediadores escolares, cuidadores-acompañantes, etcétera. Esto no está previsto ni en este Plan ni en la LOE, y el MEC y las consejerías de Educación saben que sin este personal seguirá siendo muy complicada -por no decir imposible- la relación del centros y su profesorado con algunas familias. La importancia de las políticas sociales de apoyo a las familias más desfavorecidas es evidente: la escuela no es una burbuja aislada de la sociedad. Ni siquiera se contempla una coordinación entre escuelas e institutos con los servicios sociales autonómicos y municipales. No se prevé la inclusión de nuevos profesionales en las plantillas de los centros educativos, ni se contempla que el profesorado atienda a menos alumnos y alumnas para hacerlo de forma personalizada.
Y en tercer lugar, la formación del profesorado, y de las familias, claro. El profesorado debe disponer de tiempo para analizar la problemática del centro y poner en común soluciones y formas de actuar.
Estas medidas, que podemos calificar de preventivas, no se toman por falta de presupuesto. No hay dinero para educación... La 8ª potencia económica mundial dedica a la educación el 4,7% del PIB, muy lejos del 5,7% que dedican de media los países de nuestro entorno europeo. La importancia que una sociedad da a la educación se debería traducir en medidas de carácter económico (véase nuestra propuesta de incrementar el gasto educativo hasta un 7% del PIB). Pero, como muchos expertos están reconociendo, ese gasto debe ser efectuado con racionalidad. Pero destinar millones de euros a financiar a la empresa privada a través de la generalización de los conciertos educativos en vez de destinarlos a la creación de plazas en la escuela pública, no parece que sea la mejor medida.
En lo referente a nuestra comunidad -como muestra, un botón-, mientras se reconoce que disminuir el número de alumnos de 23 a 15 mejora ocho puntos porcentuales el rendimiento, aquí se aumenta el alumnado por aula y en los presupuestos asturianos se recorta el gasto destinado a Educación. ¿Seremos más listos? La educación no es una prioridad para este Gobierno.





