
Los denunciantes cuentan que en mayo, todos los fondos bibliográficos «fueron embalados y retirados del local», quedando sólo un punto de lectura, «sin libros y con cuatro revistas». Todo ello, con la promesa de la apertura de la biblioteca en unas nuevas instalaciones.
En octubre, continúan, sigue su actividad, pero sólo como punto de lectura. Ante las protestas de los usuarios y tras una recogida de firmas, el Ayuntamiento promete el retorno de los libros. Efectivamente, así fue, «pero solamente con unos doscientos ejemplares». Por lo que se preguntan «dónde se encuentran los otros 10.000 fondos» de que dispone el servicio.
Ahora, se encuentran, dicen, «en la misma situación que al principio. No podemos realizar actos culturales de ningún tipo, ya que no disponemos de material ni de mobiliario, ni tampoco activar el servicio de préstamos al no disponer de nuevos fondos que sustituyan los escasos doscientos que en la actualidad existen».
Tampoco quieren la apertura de un punto de lectura en La Riera, como pretende el Ayuntamiento, ya que defienden el derecho de la localidad, por su tamaño y número de habitantes, a contar con una biblioteca.





