
Tras cerca de un año de actividad, el Centro Uruguayo está en pleno proceso de lucha por hacerse visible. «Hemos estado presentándonos a las instituciones y creando un espacio en internet para organizarnos mejor», explicaba la presidenta del colectivo, Marianella Maxera. Esta inmigrante observa que los uruguayos tienen un problema para hacerse notar, y es que «la gente piensa que no existimos por aquí, nos confunden con los argentinos porque hablamos muy parecido».
Para combatir esa ignorancia, el Centro Uruguayo quiere implicarse en la organización del desfile del Día de América en Asturias, en las fiestas de San Mateo. Estudiará cómo financiar la presencia de un grupo que muestre los encantos de unos tambores típicos de Uruguay.
La reunión de ayer, abierta a asturianos y a otros inmigrantes sudamericanos, permitió también degustar unas tortas fritas propias de Uruguay. «No somos un gueto, queremos abrirnos a todos», explicaba Puente con una de esas tortas en la mano. El plato simboliza el mestizaje: la receta original procede de Alemania, pero los árabes la adoptaron y enseñaron en la península ibérica. Con el paso de los años, se trasladó a sudamérica.





