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Oposiciones sin control
01.04.08 -

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EL pasado martes, 25 de marzo, salió publicada en BOPA en el apartado de la Consejería de Administraciones Públicas, la convocatoria de oposición-concurso para docentes.

A los problemas y reivindicaciones que habitualmente llevan este tipo de convocatorias, este año debemos añadir las que son fruto de que la Consejería de Administraciones Públicas haya asumido tareas de la Consejería de Educación, agravadas porque la primera se niega ni tan siquiera a escuchar a los sindicatos de educación, ya no digamos a negociar. Por lo que se refiere a Educación, parece que se lo tengan prohibido. De hecho, hace pocos días se produjo el cese fulminante del principal interlocutor entre administración y sindicatos educativos, el director general de Recursos Humanos de la Consejería de Educación, Arturo Verano.

De la citada convocatoria de oposición-concurso, cabría destacar varios puntos especialmente preocupantes.

No sólo no garantiza el anonimato de las personas que opositen, sino que, más bien al contrario, lo que garantiza es que el tribunal que les va a puntuar les conozca antes de emitir la nota, tanto por nombre y apellidos, como por su propio rostro. Esto es así porque el tribunal no leerá los exámenes, sino que lo deben hacer los opositores, por turno, y en voz alta.

El resultado total será suma de la nota del examen y de la puntuación que cada opositor aporte por conceptos como cursos realizados, expediente académico o experiencia laboral previa. Pero tampoco en la aportación de éste último apartado, en principio tan aséptico, se garantiza que las puntuaciones no sean conocidas por el tribunal previamente a la evaluación del examen, al objeto de que no pueda influirles en la misma.

Todo ello tendría relativamente poca importancia si las personas que formasen el tribunal evaluador fueran unas desconocidas de los opositores, pero no es el caso. De cada cinco componentes, tres serán nombrados por sorteo, habitualmente entre el profesorado de la especialidad; otro será quien se quiera presentar voluntario, y el quinto, quien la administración decida. No sólo no son desconocidos, sino que parte de ellos ni siquiera son aleatorios.

Por si eso no fuera poco, nos enfrentamos a un examen de puntuación no objetiva. Se ha de desarrollar un tema a partir de un título y el tribunal calificador ha de decidir al respecto...y a que hora, pues no es lo mismo escuchar los cinco folios de la primera persona que los lea, que hacer lo propio con los de la persona número 50 (50 por 5, igual a 250 folios).

Todo esto es grave, pero más aún cuando es para jugarse una media de dos años de preparación y un trabajo de los que ya no hay, de los de para toda la vida.

Todo lo hasta aquí contado es ya una tradición en las oposiciones de enseñanza en Asturies, pero este año se debe añadir que el órgano encargado de su convocatoria no es la Consejería de Educación, sino la Consejería de Administraciones Públicas, a través del Instituto Adolfo Posada. Su falta de experiencia en este tema y su negativa a reunirse con los sindicatos de educación ha ocasionado graves errores en la convocatoria.

Quien esté trabajando como profesorado interino podrá solicitar un informe que sustituiría a una de las partes de la fase de oposición, siempre que esté ocupando una plaza del mismo cuerpo al que se presenta. Esto quiere decir, que una persona que esté trabajando como profesora de 'Construcciones Civiles y Edificación' podrá pedir un informe para opositar a profesora de Inglés, pues pertenecen al mismo cuerpo de profesorado de Secundaria. Si embargo, quien trabaje como profesor de Inglés en una escuela de idiomas no podrá pedir informe para opositar a Inglés de instituto, pues son de distinto cuerpo. ¿Conocen en el Adolfo Posada las características de la división por cuerpos, afines y familias profesionales que existen en educación?

Los opositores han de presentar una programación de un curso de unos 60 folios. En todo momento, se entendió que han de ser programaciones de acuerdo a la legislación vigente actualmente, pero de repente, al aparecer la convocatoria y tal y como está redactada, quienes la hayan realizado pensando en los cursos de 2º ó 4º de la ESO se encuentran con que no son válidas, pues han de estar redactadas según la legislación que entrará en vigor el próximo año para esos niveles educativos.

Quien realizó la convocatoria dejó claro que no está al día en legislación educativa, pues para ciertas especialidades de formación profesional fueron publicados en el Boletín Oficial del Estado, a principios de año, nuevas resoluciones a las que se deben remitir para conocer las titulaciones requeridas para el profesorado. Es como si no existieran y en todo momento las exigencias al respecto se remiten a un Real Decreto anterior.

Desde SUATEA queremos reclamar que la convocatoria de oposiciones en educación vuelva a recaer en la Consejería que, mal que bien, al menos sabe que es lo que está haciendo. Exigimos que se negocie con los sindicatos elegidos por el profesorado y que la convocatoria sea rectificada en los términos que salgan de dicha negociación. No permitiremos que se les robe a los docentes los pocos canales participativos que aún existen.

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