
El catedrático emérito llegó a hablar de que fueron hechos «más importantes todavía que el 2 de mayo en Madrid», que no dejó de ser un «acontecimiento local», frente a la relevancia que para el país tuvo la declaración de soberanía. Porque, justificó, no fue la del 25 de mayo no fue una declaración local, sino que tuvo «carácter nacional», ya que la Junta General asumió la soberanía de toda España y la declaración de la guerra a Napoleón. Por algo se explica la alta participación asturiana en la Constitución de 1812, que transformó «el antiguo régimen en un régimen moderno».
No fue una simple sublevación. En su «repujado histórico», explicó la relevancia del levantamiento, con consecuencias en el futuro de España, con un símil. «Es parecido a lo que ocurrió en la batalla de Covadonga. No fue sólo una refriega». Fue algo más.





