También por primera vez en este certamen un escritor gijonés sitúa una de sus creaciones entre las dos más vendidas, siento ésta, también como algo singular entre los más vendidos, una publicación de narraciones breves. Se trata de David Barreiro, Premio de Narrativa Joven 2007, que ha tocado el cielo, precisamente con el trabajo que le dio este título, 'Relatos postindustriales'.
El éxito editorial ha tenido asimismo un frente común entre las firmas europeas especializadas en literatura iberoamericana, que según el director del Salón, el escritor chileno asturiano Luis Sepúlveda, «han vuelto a ser protagonistas» en el ir y venir de libros de este certamen.
También fueron centro de atención las producciones de Guatemala y, en general, los autores de España, si el balance, que ha registrado una media de 2.000 operaciones diarias, se hace no por individualidades, sino por nacionalidades.
Aportados los datos, Sepúlveda calificó de «muy satisfactorio y positivo» el desarrollo de los seis días de constantes actividades culturales -unas 250 calculó-, que «ha cumplido», dijo, «con los objetivos marcados». Dicho lo cual el director del Salón recorrió lo acontecido desde el pasado día siete de mayo. Los talleres literarios, la veintena de presentaciones de libros, los premios entregados y fallados, los encuentros con escolares en diferentes centros educativos, los debates sobre medio ambiente, que «han dejado varias e importantes ideas en el aire», y, entre otros asuntos, el desbordamiento de las fronteras formales del Salón que se circunscribe a Gijón en su mayor parte, pero que han implicado en la aventura de «promocionar la lectura» a diez concejos asturianos.
Son los mismos que participarán en la edición del año que viene en la que el Salón centrará sus actividades en el mar y la literatura.





