
Las cosas han cambiado. Ese pequeño runrún de los éxitos de antaño ha comenzado de nuevo a emerger en Gijón. Las instalaciones de Mareo vuelven a ser el imán de aficionados durante la semana. Y no sólo eso. Desatada la locura rojiblanca, El Molinón colgará, previsiblemente, el cartel de 'localidades agotadas' este próximo fin de semana.
No serán pocos, pues, los que tengan que conformarse con seguir el duelo entre sportinguistas y salmantinos desde la distancia a través de la pequeña pantalla -el partido se jugará finalmente el próximo sábado, a partir de las 18.30 horas, con las cámaras de TPA en las gradas-. Por segunda vez esta temporada -la primera fue con motivo de la visita de la Real Sociedad-, los responsables rojiblancos esperan agotar todas las localidades que se pondrán a la venta. En total, poco más de 4.000 -una vez descontados los abonados y los compromisos del club-. Y eso que las taquillas no abrirán hasta esta mañana.
«¿Llenar El Molinón? Todo el mundo me dice que sí. La gente del club es muy optimista en ese sentido», señalaba ayer Manuel Preciado al término de la sesión matinal a los medios, minutos antes de emprender rumbo a Santander. «Hay euforia porque se palpa en la calle, pero aquí no se conoce esa palabra. Pero, evidentemente, cuanto más seamos en el campo, mejor», añadió el técnico de El Astillero antes de conocer que el club distribuirá 20.000 globos rojos y blancos para dar color a las gradas.
La expectación entre la afición por ver a sus futbolistas es tal que, por segunda vez, el municipal gijonés, con su actual aforo de 23.481 espectadores -aunque esta cifra finalmente se reducirá ligeramente por cuestiones de seguridad-, se quedará pequeño. El aforo se agotará en los próximos días. Y, posiblemente, las colas formadas por decenas de aficionados aguardarán turno desde primera hora de esta mañana.
Porque el Sporting, por fin, vuelve a ser intratable en El Molinón, al que algunos de sus rivales ya ven como un estadio difícilmente infranqueable. Y razones no les faltan porque los rojiblancos no conocen la derrota en el municipal gijonés en los últimos 630 minutos o, lo que es lo mismo, en los últimos siete encuentros ligueros. Desde aquel traspié ante Las Palmas a principios del mes de febrero.
Se mantienen los precios
La euforia por ver al grupo de Manuel Preciado volverá a superar todas las previsiones y marcará un nuevo récord de velocidad a la hora de colgar el cartel de agotadas las localidades, cuyos precios se mantendrán para la cita ante el conjunto charro. Las entradas oscilarán entre los 30 euros de la tribuna oeste, los 25 de la tribuna y grada este y los 20 de los fondos -los infantiles pagarán 15 euros-.
En la mañana de hoy se procederá a la venta en la oficina que el Sporting tiene instalada en El Molinón, cuyo servicio se complementará con el que se presta en la boutique del club en la calle de San Antonio. El horario será de 10 a 13.30 horas y de 17 a 20 horas.
El sportinguismo se nutre de las sensaciones que transmite el equipo. Y la ilusión del aficionado rojiblanco es casi la misma que tienen ahora los jugadores en el vestuario. «Es lógico que la afición esté volcada con el equipo y eso se refleja en el campo en forma de presión», explicaba el mediapunta Kike Mateo. «La gente de Gijón está acostumbrada al fútbol de Primera y está ansiosa por ver al Sporting en su lugar, que es la categoría de oro», añadió el murciano.
La entrega y la identificación de la grada de El Molinón con la plantilla es total. Y eso hay que «valorarlo porque todo lo que sea animar y llenar el estadio es positivo». «Otros equipos, quizás, meten tantos aficionados en su campos como aquí, pero no tan volcados y que presionen tanto como los de El Molinón», añadió el murciano.








