En la reunión, que contó con un centenar de médicos, «algunos sanitarios afirmaron incluso que la administración está rompiendo la cadena de supervivencia», desvela el presidente de la Sociedad Asturiana de Medicina de Familia. El término, común en la jerga médica, recoge la serie de procesos y respetos que deben cumplir los asistentes para que las probabilidades de que un enfermo se reponga lleguen al máximo.
Las acusaciones se lanzan con un consejero de Salud, José Ramón Quirós, «que en realidad es con el que más hemos hablado y el que más nos ha escuchado», concede Salvador Tranche. El problema es que ese entendimiento «saltó por los aires el 30 de abril, cuando alguien rompió el diálogo y se puso a imponer», reflexiona el representate de la Atención Primaria. Ese día se dictaron las órdenes que obligan a los médicos a cumplir con un turno de tarde.
Guardias controvertidas
«No nos negamos a hacer esas guardias, el problema es de principios, por romper el diálogo de una manera que nadie se explica», valora Tranche. Lo hizo ayer, tras clausurar un congreso que, organizado por su sociedad, llevaba por lema «Unidos para avanzar». Las jornadas las abrió precisamente el consejero de Salud, el pasado miércoles, quien tuvo que soportar los reproches de Tranche y el plante de unos facultativos que abandonaron el recinto al grito de «consejero dimisión».
El frente médico entiende que para extender la jornada laboral «primero hay que hacer una negociación colectiva». Además, creen que antes de ampliar el horario «tenemos que hacerlo más eficaz porque no es sostenible que el 25% de nuestro tiempo se vaya en tramitar papeleo», lamenta el presidente de Medicina de Familia.
En la asamblea, hubo voces que remontan el malestar entre administración y sanitarios a tiempos anteriores. Repiten que todo se debe a un problema de «indigestión»: «Ceder la competencia a la comunidad autónoma fue como traspasarle un Corte Inglés a un charcutero».





