Y mira, me dice María de la Predisposición, que Exquisita era analógica, analógica, analógica, y repite de nuevo analógica para dejar bien claro que Exquisita era muy analógica, pero ni así, Exquisita es hoy para ella un montón de píxeles de no muy alta resolución, con web lésbica, con blog de ir contando desencuentros ficticios, con bandeja de entrada repleta de mensajes y con un local de encuentros eróticos que ha abierto en la Second Life, que es como una película de dibujos animados checos de los sesenta, y me dice que Exquisita le dijo que en Second Life puede pasarte de todo pero que ella sólo quiere que le pase lo único y que no ha conseguido aún enderezar su primera vida como para probar con una segunda y encima virtual, y que por eso le gustaría ser funcionaria de prisiones o presa porque ha visto una película en la que ni las internas ni las funcionarias paraban ni en las duchas ni en las celdas ni en el refectorio y que eso si te caen quince años que sería la vida y que qué hay que hacer para ser funcionaria de prisiones, yo le digo que me parece que hay que opositar y ella me dice que y qué hay que hacer para ser presa y le digo que ahí hay un abanico más amplio de posibilidades y ella dice que tú que qué me aconsejas y a mí me parece que al final lo mejor va a ser que se meta en la Second Life.
«¿Y abandonar lo digital?». «La Second Life es digital». «Eso es lo que tú te crees».





