Urazca les vendió una promoción de ensueño: pisos y chalés de lujo, buenos accesos, canchas de tenis, un campo de golf, piscinas y un centro comercial... Se convertirían en los primeros inquilinos de la ambiciosa operación de La Manjoya en el verano de 2009. Al menos en apariencia, la operación iba sobre ruedas hace sólo unos meses: presentación del piso piloto a bombo y platillo, la llegada de las grúas, los operarios y los primeros ladrillos. La crisis de la empresa vasca lo cambió todo y ahora su casa es la protagonista de un mal sueño.
Las noches en vela comenzaron con los primeros rumores de quiebra. Intentaron tranquilizarse, porque cómo una empresa tan grande iba a tener problemas financieros. Ocurrió. En los dos últimos dos meses han visto la paralización de las obras ante la falta de liquidez, la entrada de Urazca en el concurso de acreedores y la venta de la promoción a Caixa Galicia.
Se quejan de la falta de información y de que ya no tendrán sus pisos en plazo, ni siquiera saben quién los va a hacer. Denuncian, además, «irregularidades» en los contratos y la posible construcción de pisos protegidos en el entorno, que, dicen, devaluará sus casas. En definitiva, nada se parecerá a lo firmado.
Tras una espera prudencial, los afectados, muchos de fuera de Asturias, son ahora el otro grupo de «indefensos» del que ya forman parte proveedores y empleados. A estas alturas, no quieren mudarse a La Manjoya, sólo recuperar el dinero. Los propietarios -en total unos 80- contactaron entre sí a través de internet. Anuncian la creación de una asociación para tomar medidas legales que protejan sus intereses.
VALENTINA FERNÁNDEZ Un ático tras la jubilación «Quiero la rescisión del contrato»
El marido de Valentina Fernández se jubila dentro de tres años y quieren vivir en Oviedo, «a pesar del clima, que es peor». Pensaron en vender su chalé en Benalmádena y su piso de La Florida para mudarse a La Manjoya. «Siempre hemos sido un poco colonizadores», bromea la mujer. Visitaron las oficinas de Urazca, les gustó un ático de 360.000 euros y firmaron el contrato de compra-venta la última semana de agosto de 2007. Al formalizar el último pago de 8.000 euros en abril y sumar avales por 36.000, saltaron las primeras noticias sobre la falta de liquidez, la retirada de material de la obra, la suspensión de pagos...
«Hasta ahora nadie nos ha explicado nada. Lo único que sabemos es que Urazca ha fracasado, que ya no tendré las pistas de golf y las piscinas que me vendieron porque no está en ningún sitio del contrato». Ahora, se dedicará a buscar una salida por la vía judicial. «Voy a pelear a través de un abogado e intentar la rescisión del contrato, aunque no será tan fácil».
MERCEDES SUÁREZ Un apartamentos para su hija «La desconfianza es total»
El primer día de venta compró «el apartamento ideal» para su hija. A Mercedes Suárez le habían enseñado en una maqueta tres edificios rodeados de zonas verdes, piscinas y pistas deportivas. Todo era perfecto hasta que a finales de abril se enteró por la prensa de la situación de Urazca y llamó a la empresa, al Juzgado de lo Mercantil de Bilbao y a Caixa Galicia. A su domicilio no ha llegado ni una sola carta explicándole la situación.
Suárez empezó entonces a revisar la documentación, contactó con un abogado y encontró «irregularidades». «Nuestros avales con Caixa Galicia caducan en junio de 2009 y sin embargo, según el acta de replanteo, la empresa tiene hasta setiembre para hacer la entrega». Critica también que en el contrato figure que los compradores no puede ceder las viviendas a terceros y Urazca haya podido vender la promoción a Caixa Galicia. «Ahora lo único que tenemos es incertidumbre y una desconfianza total», lamenta.
DOLORES GARCÍA Una casa nueva «Ya han bajado los precios»
Sacó la plaza de enfermera en Oviedo hace un año y pensó en trasladarse para evitar los desplazamientos diarios desde Gijón. Dolores García vio en La Manjoun piso con dos habitaciones de 86 metros cuadrados, una amplia terraza y excelentes calidades por 246.000 euros. «Lo compré en enero, y al poco, ya bajaron los precios». Teme que aún lo hagan más. «No me parece justo que yo haya pagado un dinero y estar rodeados de pisos de protección oficial». «¿Qué va a pasar ahora con mi casa?», pregunta.
FERNANDO De Lugones a La Manjoya «Que me devuelvan el dinero»
Escuchó el primer «cuidado» con Urazca a los dos meses de comprar un piso de cuatro habitaciones. Fernando -que prefiere guardar el anonimato- se encontró el 25 de mayo con el problema. «Tenía que hacer un pago, pero pensé cómo voy a dar dinero a una empresa en suspensión». Dejó el dinero en la cuenta, para evitar cometer él irregularidades, pero nunca le pasaron el recibo.
ELEUTERIO FERNÁNDEZ Una segunda residencia «No nos dejan escapar»
Uno de los apartamentos era para Eleuterio Fernández, de 30 años, y otro para su hermana. «Vivo en Zamora y lo compramos como un aula de escape y de negocio y, de repente, nos enteramos de la quiebra». Ya ha dado los primeros 13.000 euros de los 150.000 que cuesta. Su situación es complicada. «A mí Urazca todavía no me ha dicho nada, ni me ha llamado nadie de la caja. Lo único que oigo comentar es que no nos dejarán escapar». Ya no quiere continuar con la compra pero no le queda más remedio. «Anda amenazando de que si no pagamos nos van a acusar de incumplimiento».